miércoles, 12 de mayo de 2021

Michael Jackson


Después de tanto tiempo todavía no entiendo por qué a nadie se le ha ocurrido escribir una entrada sobre Michael Jackson en este celebérrimo blog. El origen de este pensamiento surgió en un viaje en coche (¡sí, tengo coche, y no, no es un Ferrari!). Conduciendo por las plácidas carreteras levantinas y acompañado por humanos de mi misma edad se me ocurrió cambiar de emisora y buscar otra que fuera algo más entretenida, ya que a veces Radio 3 se hace un poco pesada con tanta modernez.

Dándole a la ruedecita de la frecuencia de repente salto una canción de Jackson: Man in the mirror. Decidí dejarla puesta y mis acompañantes humanos comenzaron a hacer reflexiones del tipo "ya no se hace música como esta".

Además del cubo de años que te echas de encima, inevitablemente comencé a apreciar la música comercial como una evolución en la que el punto en el que nos encontramos ahora ya no merece la pena, y continué mis pensamientos hacía la cantidad de emisoras tipo nostalgia (¡Hasta los 40!) habían emergido en los últimos tiempos. Es un síntoma.

Pero volviendo a Jackson... y ya con cierta perspectiva... creo que representaba bien la complejidad del artista que tiene que volar solo en un mundo cada vez más expuesto. Sus luchas personales, su universo vital, y sobre todo la forma en que supo rodearse de toda una simbología (trajes, tics, complementos, bailes, manías...) unido a una voz inconfundible, y a un olfato comercial y a unos primeros pasos muy bien producidos, le pusieron (se puso) en el centro del huracán.

Es llamativa la querencia que supo poner en la reivindicación. Si uno mira las letras, no eran mensajes fáciles en muchos casos. Era pop, pero con cierto fondo transgresor en ocasiones. Son canciones que hoy no escucharíamos en emisoras generalistas, que habitualmente no quieren problemas.

Hay analistas que dicen que el personaje se acabó tragando al artista, como cuando se casó con la Presley. Entiendo que en el Star System uno tiene que hacer concesiones constantes para no dejar de aparece (que se lo digan a Lady Gaga) en los medios. Estar o morir. Y a cualquier precio. Lo propio de la vida del artista tal como lo dejó reflejado Loquillo en su Rock and Roll Star, pero sumado a una identidad confusa.

Sus trabajos al final tendieron a ser barrocos y a perder el toque y frescura. Murió encerrado, dicen, en su propia torre de marfil, prisionero de su propia fama, de las pastillas, y de la falta de comprensión hacia sus excentricidades. Pero también cayó con las botas puestas, preparando un gigantesco tour que le sirviera para su renacimiento.

De lo esperpéntico de su funeral prefiero no hacer mención.

Finalizando esta entrada pienso... también podíamos estar hablando de Prince.

jueves, 6 de mayo de 2021

¡Saludos!

 


Y aquí estamos dentro otra vez. Me ha costado encontrar la clave de la cuenta para volver a entrar y escribir estas letras.

Mientras lo hacía me he sentido como el cantante que va madurando sus canciones a medida que va peinando canas, consciente de que su público hace tiempo que desapareció.

Hace unos días un amigo me dijo que se estaba planteando ser bloguero. Mi memoria me llevó casi 15 años atrás, de forma difusa. Pensé... "si yo también escribí en uno de esos...", y a partir de ahí comencé a caminar los pasos que me han llevado a este sitio de nuevo, tecleando ideas.

Tengo que reconocer que me he vuelo a empapar de todo el contenido, y, tengo que decirlo: hay entradas realmente brillantes. He soltado lágrimas de risa con algunas de ellas. Pero a lo que más tiempo he dedicado es a leer los comentarios de esta comunidad de vecinos blogueros en que nos fimos convirtiendo. Y qué les voy a decir: se me ha puesto cara de nostalgia, con la seguridad de que hay cosas que ahora vemos realmente valiosas, y que en su momento solo formaban parte de nuestro escenario vital.

En fin, que solo pasaba a saludar, levantar la mano, ver si había alguien por aquí, y desearles mucho ánimo a todos. Si eso un día de estos agudizo el ingenio y redacto un poco más. ¡¡Abrazo/a amigos/as!!

martes, 3 de febrero de 2015

De correcciones, incorregibles y mandangas entre la nieve...

Resulta que Belén, la princesa del pueblo, ha escrito una carta. Ya sabíamos de los múltiples talentos de la susodicha, amén del tamaño de los atributos varoniles que gasta, a los que ella hace referencia de cuando en cuando. Dicho sea de paso que, siendo justos, la señora ha superado una adicción de caballo (por el tamaño, no vaya a ser que...), aunque hay que decir que con la pasta que acostumbra a manejar, me desengancho yo hasta del vicio de respirar, que lo tengo bastante arraigado (qué le vamos a hacer...) 
Pero no es eso de lo que quería divagar. Vale, tampoco quería hablar del papel de Belén en la nueva saga de Star Wars. Dicen las malas lenguas que The Hutt tenía problemas de agenda (o de panoja, más bien) y que la princesa del pueblo se prestó de inmediato a reemplazar al adorable bicho moteado de liquen.














Parece que va teniendo éxito con los rodajes (envuelven los bocadillos con hojas del guión, y así le va sonando lo que debe decir...) Tal es así que Clive Barker amenaza con reclutarla para su nueva peli, a la vez que Ruggero Deodato está pensando si rodar con ella alguna secuela de Holocausto Caníbal. Clive ya empezó con las pruebas de personajes...











Mientras tanto, un pelamanillas, alguien que aún no sabemos cómo osa desafiar a tamaña beldad intelectual, ha corregido la carta que ha escrito la princesa.
O que ha intentado escribir.
La misiva, una vez descifrada con una máquina de claves tamaño sandwichera de Kiko Rivera, ha dado como resultado... Bueno, mejor que lo leáis vosotros.
O que lo intentéis.
Lo que sorprende (el cabreo también ocupa un gran lugar, junto a la decepción) es que esta señora tenga publicado un libro. Y que sea éxito de ventas.
Un servidor, que lleva unos años en pelea constante con el mundo de las letras y las publicaciones, no puede por menos que arrancarse los pelos del sobaco a tirones al constatar cómo una persona que se jacta de no saber escribir (ni leer, ni hablar, ni vestir, ni...) tenga un libro con una editorial de las grandes, y ocupe un stand en la feria del libro, y ... y todo eso. Que las vivencias de esta mujer estén en una estantería junto al Ulises, al Quijote o a Sauron, hierve la sangre. Que comparta paredes con Unamuno, Follet, P. D. James, Elmore Leonard, Denis Lehane, Stephen King, Peter Straub, y miles y miles más, pues supone una decepción. Decepción, pues supera a bastantes en número de ventas. Y lo que significa, en cuanto a los españoles como pueblo, de nuestra mente e inquietud.
Por cierto, la maquinita acojona...

Debe ser que uno se tiene que acostumbrar a estas cosas, y saber que calidad y esfuerzo, por lo general, es sinónimo de comerse un par de truños bien tostados al sol, y que has de remar hasta que te salga sangre de los oídos para que un editor suspire sincopado mientras te dedica un minuto.

Editor que, a buen seguro, te dejará con la palabra en la boca, y correrá, cual gacela asustada, a comer con algún otro vástago televisivo.

En pos de publicidad y buenas ventas.

En pos de una simbiosis de fama y vísceras que engorden sus cifras.

Y los demás, mientras, nos quedamos así...


PD.
He vuelto, aunque no sé por cuánto tiempo...

PD. 
Cabrones, el moreno es de mi reclusión en las Maldivas...


lunes, 5 de agosto de 2013

A VER QUIÉN PASA

Voy de acá para allá por una carretera que, al atravesar Castromonte, se convierte en una larga y estrecha calle por la que sólo puede pasar un coche. Las aceras son tan estrechas que aconsejan al peatón subirse al peldaño del portal más próximo, como quien en la plaza se refugia en un burladero, en caso de cruzarse con un conductor, no digo ya si es de camión de reparto o tractor, aunque éstos, que ya se lo saben, se conoce que evitan esa calle. Yo cruzo el pueblo, y lo hago un poco más rápido de lo que la calle indica a la prudencia, pero es que antes y después del pueblo he tenido y tendré varios kilómetros de recta, y aunque sea carretera comarcal, una recta siempre es una recta y si es de varios kilómetros y se sabe sin vigilancia de la venemérita y sin tráfico... pues eso, que sin querer uno se embala un poco... y aunque he frenado bastatante, que lo de la callecita esta ya me lo se yo, noto al llegar a una bocacalle que voy un pelín más rápido de lo que me permitiría reaccionar en caso de que me saliese al paso un niño en bicicleta o algo así. Pero no, al paso de esa bocacalle me sale una escena que no por típica deja de sorprenderme:  Cae la tarde, es domingo y un corrillo de gente ha sacado sus sillas (cada una de su casa, cada una de un color, tamaño y forma) y han formado tertulia allí sobre el asfalto, o el cemento, que es el asfalto de los pobres en estos pueblos pequeños de Castilla, y a medio palmo de mi retrovisor, que lejos de molestarles, les ha dado un breve instante de emoción, se encuentra allí un grupo de cinco o seis señores y señoras, y algún no tan señor que acaso por ser verano o por ser domingo, se nota a la legua que ha venido de  la capital a integrarse. Ver quién pasa. Uno nota como la tertulia lleva suspendida desde que alguien oyó a lo lejos el sonido de un motor acercándose, y al pasar, mudos, sus rostros escrutan como si no hubiera entre manos asunto más grave que tratar que el averiguar quién pasa. Uno mira fugaz los rostros, intercambio de miradas, y siente que deja detrás un rastro de conjeturas "¿Ese no era el de la Leonisa? -No, ese debe ir para Villabrágima- Pues es el coche del yerno de Luisa, la del molino"... y al cabo, cuando haya vuelto yo al vértigo de mi carrera paramera, el asunto de mi identidad haya quedado suspendido en el aire de aquella tertulia, como queda suspendida la nube de polvo que levanta un coche al pasar por cualquiera de aquellos caminos de tierra del páramo en las últimas horas de las tardes de verano...

lunes, 29 de abril de 2013

YO NO SOY YOLANDA RAMÍREZ

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEh7V6P7c6-95t6rOtEZ7YratJFuqt_tweNgIWfLTVOtu4voXGI4p8_WCv2QLMqStS0SAkhP28AIg6S-eOWg2CjacOGPsFl__n67-Sj63V5yvEnxVE3_GV9fGjGr4sFSO20BkRK39oo27sC0/s1600/denuncia-credito.jpg

Desde hace algún tiempo me llegan mensajes al móvil del tipo "Enhorabuena YOLANDA ya tiene concedido su crédito de 3.000 euros. mande un sms con el texto COFIDIS al XXX y en 24 h tendrá el dinero ingresado en su cuenta." incluso me han llamado por teléfono preguntando por la tal Yolanda y les he explicado de viva voz que yo no soy esa, es mas: soy un tío. También he mandado el mensaje NO MAS PUBLI al teléfono que me indican siguiendo sus propias instrucciones, pero me parece que se lo han impreso, lo han arrugado un poquillo para que no raspe demasiado y se han limpiado el culo con él, porque siguen enviando mensajes.

Hoy, gracias a Cofidis he descubierto un nuevo dato de mi alter ego consumista irresponsable: Yolanda se apellida Ramírez. Si, porque hoy me decían: "SRA. RAMIREZ, póngase en contacto con nosotros en el 902113820. Tenemos una buena noticia para usted. Gracias. No SMS: 902102271"

Por cierto, estoy pensando que podría hacerle una putada a la señora RamÍrez si aceptara el crédito, ya que al parecer tienen su cuenta corriente, sólo tendría que aceptar via SMS los famosos 3.000 eurillos y a ver luego ella cómo demuestra que no los ha autorizado si les consta el SMS...

Pero el caso es que después de meses de recibir estos smensajes, demasiadas dudas se agolpan en mi mente: ¿Quién es Yolanda Ramirez? ¿en qué momento y como entró en la base de datos de COFIDIS? ¿Si es tan buena cliente de COFIDIS para que la persigan de esta manera, quiere decir que es solvente aunque un poco idiota? ¿El hecho de que al teclear su número de móvil pusiera el mío confirma su idiotez, es un simple descuido, o fue por pura maldad? ¿se parece su número de móvil al mío menos en un numero que tecleó por error? ¿Al teclear "Yolanda Ramírez" en Google alguna de las que sale será realmente ella o no?

Señores de COFIDIS, sigan aportándome más datos, ya que me están dando la brasa de esta forma, por lo menos permitanme saciar mi curiosidad... Ah! y si alguien conoce a una Yolanda Ramírez que mantenga o haya mantenido alguna clase de relación con COFIDIS, por favor díganle que se pase por aquí ¡Gracias!

miércoles, 30 de enero de 2013

ADIÓS ÚLTIMO MARTES DE ENERO

Martes por la noche ¡prueba superada! al final el día ha sido tan desagradable (o mucho más) de lo que esperaba. Creo que tengo que aprender de mis intuiciones: hoy tenía programada una reunión por la tarde que sabía o intuia que no iba a ser agradable, y admás se me estaban agolpando peligrosamente varios asuntos de trabajo que cada vez resultan más urgentes de sacar adelante y que todos en un día no iban a poder salir. Esa inquitud me ha hecho dormir mal esta noche. Pero es que además he tenido una mañana terrible en la que, nada más empezar el día, cuando me disponía a emprender una de esas tareas tan urgentes llegó una inesperada y desagradabilisima visita que me interrumpió y dejó la tarea ahí abierta todo el día en segundo plano y sólo la he vuelto a ver al finalizar el día cuando he ido a cerrar el ordenador ¡qué frustración! Además, -y eso es lo que más me ha irritado-, algunos miembros de mi equipo han estado de lo más impertinente y hoy más que aliados se han comportado como enemigos...me duele especialmente porque sé que es deliberado y con toda la mala intención de incordiar, molestar, y hacer patente su malestar. Pero en fin, sé que tienen sus días, y forman parte de un equipo en el que no sobra nadie y del que no podría renunciar de ninguna manera a pesar de que de vez en cuando tengas días como éste.

Llega la noche y a pesar de las reuniones imprevistas y los disgustos, tengo la satisfacción de haber llegado airoso al final, haber avanzado algo en la más urgente de las tareas pendientes y enfrentarme a un día, mañana, que se promete más tranquilo. Y sobretodo el desquite de haberme dado un paseo con mi señora de camino a casa, alli haberme dado un baño de cariño filial, y cuando estaban los niños acostados, habernos ido juntos a echar una carrerita para cenar con ganas y dormir cansados...

Llega la noche, el sofá, no queda nada por hacer en el día de hoy; en estas horas no recibiré llamadas impertinentes y nadie ni nada interrumpirá lo que tengo que hacer, que por lo demás, es descansar.

Otra cosa que me hace sentir satisfecho es que estamos a punto de quitarnos de encima enero. No sé porqué, todos los años me pasa que cuando supero enero es como si el año entero estuviera ya en el saco... no sé, como un barco que tras los primeros minutos de viaje sale del puero a mar abierto y toma el rumbo definitivo y la velocidad de crucero, y a partir de ahí ya todo está hecho salvo que haya que atender imprevistos. Sé que es una seguridad tonta y más en estos tiempos de zozobra constante e incertidumbre. Pero supongo que yo soy muy de aferrarme a ilusiones tontas como ésta para tirar hacia adelante.

jueves, 24 de enero de 2013

HERE COMES THE SUN



Es demasiado pronto para afirmar que ya está aquí el sol. En cualquier sentido, lo sé. Pero únicamente quiero dejar constancia aquí de que esta fría semana de enero en la que un sol que no calienta apenas se ha dejado ver un par de veces, la cancioncilla no me ha abandonado. Ha sido un descubrimiento, o mejor dicho, un re-descubrimiento. Porque como todas las canciones de los Beatles la habré oído un millón de veces, pero no la había prestado atención hasta ahora. Y su letra, que me encanta, la encuentro apropiada para este momento del año y, por qué no, de mi vida. Y es que hay indicios, lejanos, si, pero si te fijas bien en algunas ramas de los árboles que perdieron sus hojas en octubre ya hay unas diminutas yemas que pronto serán hojas y flores... pero es verdad que aun falta. Aun tienen que venir días oscuros de lluvia, nieve, y ventisca... días sin esperanza.

Decir ahora que ya viene el sol es temerario. Es como si con las primeras claridades de la madrugada, en verano, cuando la luz que precede al sol aparece horas antes que el propio sol y el día que vendrá apenas es una penumbra que se vislumbra en el horizonte, uno se pusiera a cantar todo contento "aquí viene el sol". Si, es verdad es un signo de que la noche ya termina, pero si no estuvieras desesperado por ver nacer el día te irías a la cama tan contento y ya te levantarás un par de horas después cuando de verdad haya salido el sol, que si no el día se hace muy largo, muy pesao.

Pero bueno, aun a riesgo de desesperar en la espera yo ahí lo dejo: "here comes the sun".

lunes, 21 de enero de 2013

INVIERNO

El invierno es a las estaciones lo que la noche -más concretamente la madrugada- al día: El periodo inmediatamente anterior está lleno de forofos, a la gente nos encanta el otoño, con sus hojas secas, los colores amarillos, verdes y rojos a la vez; el olor a leña y los últimos rayos de sol capaces de dar calor, los días que languidecen, el regreso al hogar. Es igual que en el día la llegada de la noche: la hora del descanso, del hogar, de sentarse después de cenar a ver un película en la tele o irse a la cama a leer. El momento del día en el que ya no queda nada por hacer más que descansar ¿a quien no le gusta la noche?

Y lo mismo pasa con lo que viene después del invierno o de la madrugada: la primavera y el amanecer. El despertar, el volver a comenzar... todo un día por delante con todas sus promesas; toda un año por delante con su nacer, germinar sus cosechas, su verano, sus lluvias...y los colores de la primavera la alegría de volver a ver el sol, las flores...

Pero el invierno, como la madrugada, es el tiempo despreciado. Esta claro que en algún momento hay que descansar, y el hombre -como animal que es- ha elegido la noche como ese momento del día del que se puede prescindir. De manera que uno no se topa con él salvo de casualidad: un día que te quedas cuidando de un enfermo en un hospital -por ejemplo- y sales relevado a las seis de la mañana y descubres tu ciudad como nunca la habías visto; oyes resonar tus pasos, por silenciosos que quieras que sean, en toda una calle en la que nada mas que tu, rompe el silencio. Y eso te maravilla: poder andar toda una calle cuan larga es sin cruzarte con nadie -acaso algún gato despistado- ni ningún coche, ni ningún ruido... das la vuelta  al esquina y oyes el susurro del agua en una pequeña fuente que siempre ha estado ahí pero que jamás habías oído enterrada bajo el ruido de los coches y las gentes. Sin embargo ahora es lo único que se oye en toda la plaza. Es mágico. Recorres la ciudad, la misma ciudad que conoces tan bien, pero la sientes completamente distinta, como transformada, como si vieras los decorados de una obra de teatro, sin actores ni representación que te distraigan de apreciar cada detalle del decorado.

Pues con el invierno y el campo pasa lo mismo. Uno tiene la sensacion de estar visitando un plató de televisión o un teatro en el que todo está dispuesto para la función menos los actores. Están cerca, dormidos, pero no se los ve y uno puede ver las tripas desnudas y silenciosas de ese colorido y ruidoso espectaculo que en la ciudad es el día y en cuestión de unos pocos meses o semanas tendrá lugar en el campo y que es la primavera.

Es mágico atravesar pinares o páramos, riberas y cauces de canales o acequias desnudas, envueltas en la mortecina luz pálida del invierno, tamizada por las nieblas tan de aquí. Todo húmedo, frio, silencioso y quieto. Y recorrer los lugares que conoces tan bien, ahora mudos, dormidos. Es mágico.

sábado, 22 de diciembre de 2012

22 DE DICIEMBRE


Este día me encanta. Es el primero del invierno. Después de la noche más larga; o el día más corto, según se mire. A partir de hoy hasta la noche de San Juan los días serán, cada día, un poquito más largos, pero no emocionarse, porque es como cuando un día de diario te despiertas en medio de la oscuridad creyendo que ya es la hora y angustiado miras el reloj: son las cuatro y pico de la mañana ¡todavía queda mucha noche por delante!

Me mola el sorteo de la lotería y los niños del colegio San Ildefonso cantando toda la mañana, vas por la calle y les oyes cantar, pones la radio y ahí están. Es estar estrenando las vacaciones del cole. Es estar en la cocina con mi madre el primer día de vacaciones cuando era pequeño y estar oyendo el sorteo. Desde que la cosa es en euros ya no es lo mismo, os acordáis de las "¡cien-to-vein-ti-cin-co-miiiiil pesetas!", eso si que suena bien.

Por más años que pasan no me acostumbro a no tener todas las vacaciones de los niños. No me acostumbro a estar trabajando y salir a tomar café como un triste día más y encontrarme a los del San Ildefonso ahí, en la tele de la cafetería. Es un mal rollo tremendo, sólo por eso merecería la pena haberse metido a profesor. En general, desde que tengo críos me jode mogollón no tener las mismas vacaciones que ellos, y sobre todo en navidad. Porque lo del verano es jodido, pero lo llevo mejor: ir a trabajar sin el estrés de haber llegado al cole a tiempo, o volver del trabajo y no andar agobiado con los deberes del día siguiente tiene su punto. 

¡Veintdós de diciembre! solía ser el primer día de vacaciones, y aunque ahora, con la perspectiva de adulto te das cuanta de que no son más que dos semanas y un día, más o menos, cuando uno era pequeño eso era como un mes, como unas vacaciones de verano pero en pequeñito, y todavía quedaban por delante todas las fiestas: la Nochebuena, la Navidad, el día de los inocentes que molaba mogollón porque te lo pasabas entero haciendo putadas a los hermanos, vecinos y amigos. La Nochevieja, Año Nuevo y ¡Reyes! aunque hay que decir que los Reyes sabían un poco a domingo por la tarde por aquello de que significaban el final de las vacaciones y el mal rollo de desmontar la decoración, el árbol y ésas cosas... de hecho, muchos años nos daba pena y lo dajábamos para el siguiente fin de semana pero creo que daba más mal rollo todavía llegar del cole y ver las cosas de navidad todavía puestas.

Me acuerdo que el primer día siempre montábamos el Scalextric y se pasaba toda la Navidad puesto. No valía montarlo antes, eso era traición. El Scalextric sólo se montaba si estabamos de vacaciones. Me acuerdo de un año que me puse malo justo uno o dos días antes de que dieran las vacaciones y monté a escondidas el Scalextric debajo de la cama de mis padres para que mis hermanos no me canearan.

En fin, el veintidós de diciembre es el principio de las navidades y deseo que sean felices para el que caiga aquí y lea esto y que lo sigan siendo año tras año como hasta ahora. El veintidós de diciembre es también  el principio del invierno como dije al principio. Que si el otoño mola mogollón, el invierno más. pero eso lo dejo para otra entrada, porque para mí el invierno de verdad empieza el día uno de enero. ¡Feliz Navidad!

lunes, 12 de noviembre de 2012

¿TIEMPOS DUROS?

Después de unos días oscuros y frios, de lluvia, viento y luz gris, el domingo por la mañana salió el sol.

Salí con mi hijo de paseo hasta llegar a la acequia, más allá del polígono, y pisamos hojas húmedas caidas a millones, y vimos setas recién nacidas entre los pinos durante la noche. Los troncos de los árboles estaban muy oscuros y las hojas que quedaban en las ramas de los chopos eran amarillas, verdes y rojas.

Un hombre recogía leña y la amontonaba junto a su chabola en la que la lumbre humeaba.  Nos cruzamos con su perro, vagabundo también, que volvía con su amo.

Volvimos con nestras mejillas rojas, por la ribera del Pisuerga. Ya próxima la hora de comer, en la terraza del Trébol olía a gambas a la gabardina y en casa de la abuela nos esperaba un cocido.

Querido otoño, si me lees, dame más domingos como éste antes de marcharte ¿vale?.

miércoles, 2 de mayo de 2012

EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO

Con las ferias del libro antiguo y de ocasión me pasa que siempre me compro algún libro de rellenar lagunas literarias, que en mi caso son muchas porque pasé un bachillerato muy regulero durante el que leer no era precisamente una prioridad para mi.

Este año compré varías que iré leyendo durante la primavera-verano y la primera en caer ha sido El guardián entre el centeno de J.D. Sallinger. Leí la primera página y me enganchó. Sólo sabía que era un libro con aureola de mítico en Estados Unidos, por ser la única novela que escribió su autor, y porque coincide que varios asesinos legendarios de norte américa lo habían leído o incluso lo llevaban encima en el momento de ser detenidos o de cometer sus crímenes (no me acuerdo muy bien), pero no tenía ni idea de qué iba ni nada.

No está mal. Me pareció muy avanzado para su época. No me imagino una novela así en la España de los primeros 50 ni de coña. No me han entrado ganas de matar a nadie, todavía. Pero me ha hecho recordar vívidamente mi propia adolescencia... lo recomiendo.

viernes, 27 de abril de 2012

ANTES DE QUE SE ACABE ABRIL

No sé si servirá de mucho, pero no quiero que se me olvide que fue en abril de 2012 cuando tuve una revelación. Es de esas cosas que te las pueden sugerir o se las pueden contar los de tu al rededor, y asentir mientras escuchas o lees atentamente, pero que te resbalan como la lluvia sobre la pizarra, sin que empape ni una gota. Pero que cuando lo experimentas sufres una experiencia tan potente que preves que algo en tu vida a cambiado. En mi caso, tras una semana de experiencia puedo afirmar que mi calidad de vida a mejorado de manera impresionante, y sólo deseo ser capaz de mantenerme así por mucho tiempo.

Hablo, por si nadie se ha leído el enlace que he puesto antes de mi compañero Booz, de vivir desenchufado. En mi caso no ha sido fruto de la casualidad sino una decisión tomada conscientemente después de apreciar que estar permanentemente conectado a la actualidad y a internet me estaba perjudicando seriamente. Si, analizándolo pienso que sin querer me había llegado a obsesionar... no soy psicólogo ni nada de eso, pero se me antoja que debe como de manual o algo así. Había llegado un punto en el que necesitaba entrar cada pocos minutos a cualquier diario en internet, ver los últimos titulares, las declaraciones de la directora del FMI, la rueda de prensa de después del consejo de ministros, a consultar la evolución del IBEX, o la prima de riesgo ¡la prima de riesgo! Dios mío, debía estar volviéndome loco para haber llegado a ese punto... era llegar a casa y estar deseando terminar de cenar y acostar cuanto antes a los niños para ver el telediario, las tertulias, el análisis de la actualidad... En fin, ¡qué panorama! como un ludópata de la información o algo así. Digo que se me antoja de manual porque ahora que lo pienso es como que uno está deseando leer o escuchar que alguien venga y diga que todo se acabó, que de ahora en adelante todo va a ir bien y los problemas van a terminar. Y cuanto menos encuentra uno eso, más lo busca. Qué paradoja.

Así que ¡hala! al cuerno con con todo. Me he impuesto la disciplina de no entrar en intenret nada más que para cosas estrictamente profesionales (al menos en horas de trabajo) y en casa no encender la tele sino para ver alguna película o así. Y mola un montón, de repente uno lee libros, cuenta cuentos a sus hijos, arregla cosas de casa, y trabaja mucho mejor (aunque las cosas hayan ido mejor en otros tiempos, claro). Con suerte, y es mi caso, uno descubre que hay cosas en la vida -en mi vida y seguramente en la tuya-  que nunca serán titular de ningún periódico y sin embargo te hacen más feliz que nada. ¡y lo mejor es que suceden cada día!

Es una verdadera estupidez permitir que esas cosas pasen inadvertidas por tener la mente y el corazón en otras que no esta de nuestra mano arreglar.

domingo, 15 de abril de 2012

VISITAR ANCIANOS DE PAPEL



Me encantan las ferias de libros viejos. Los que las organizan prefiern llamarlos antiguos, será que les parece más digno o más respetable. A mi viejos me parece bien ya que son libros que no pertenecen a la antigüedad, y además es precisamente en lo que los hace viejos; en las marcas que el tiempo ha dejado en ellos, en donde radica todo su interés para mí. También las llaman ferias del libro de ocasión por no llamarle de saldos, que eso si quedaría feo.

Cuando era mas pequeño era la oportunidad de comprar preciosos libros ilustrados de pintura y arte por muy poco dinero, o de hacerme con algún cómic barato. Recuerdo que mi primer tebeo de Marvel, uno de Superman, me lo compré en una feria de éstas. Tambíen años después en Madrid el primero de Superlopez, por aquel entonces hacía la colección.

Luego crecí y encontré el encanto de los libros viejos y hoy vengo de darme un paseo por la Acera de Recoletos, y visitar a algunos de esos ancianos (me he traido un par de ellos a casa). Te invito a que te des un paseo. Además como es primavera, si vas justo después de un chaparrón te encontrarás la feria para ti solo y todos los pájaros del Campo Grande se te ponen a cantar como locos porque es lo que les gusta hacer cuando acaba de llover.

Me encantan los libros viejos. Es genial abrir sus páginas amarillentas, buscar entre las primeras el año de edición y calcular su edad. ¡Mira éste no es tan viejo! sólo tiene veinticinco, es más joven que yo. Este otro sí; es de cuando Franco. ¡Hala éste; ochenta y tres!. Os invito a olerlos y pasar suavemente vuestros dedos por su superficie, a menudo áspera, otras veces fina y delicada, con letras muy pequeñas y muy prietas... Pienso que la mayor parte de la vida de una palabra impresa la pasa oculta y oscura, aplastada entre todas las páginas y siempre pegada a la de enfrente, que a lo mejor no tiene nada que ver con ella. Tiene que ser para ella un instante emocionante cuando abren el libro justo por su página, y una mano le pasa por encima y le acaricia... ¿qué siente una palabra impresa al ser leida? como mínimo un hormigueo, aunque yo me imagino que una gran felicidad ¡para eso fue impresa! ¿y quién fue el último que la leyó? ¿acaso se la saltaron o apenas apreciaron su existencia porque es un artículo o un pronombre? Cuando tengais un libro viejo en vuestras manos haced el favor de leer con atención y cariño cada palabra, no vayan a tener que pasar otros largos veinte años hasta que otros ojos las pasen por encima...

Un libro viejo tiene una historia y sugiere muchas preguntas: ¿Dónde se leyó por última vez? ¿en la playa? ¿en un dormitorio? ¿en la montaña? ¿en un hospital? ¿en un tren? ¿en la cárcel? ¿estará muerto el que lo leyó por primera vez? este si, seguro, se editó en 1930. Concretamente en la Imprenta Góngora que al parecer estaba en el 85 de la calle San Bernardo de Madrid. ¿Y quién lo encuadernó? ¿cómo era el impresor que tocó el papel impreso por primera vez, antes incluso de ser cortado y encuadernado? un señor viejo y con bigotón, me imagino yo. Con un guardapolvo azul o caqui. Calvo por arriba, y con canas detrás y a los lados junto al lápiz que llevaba siempre en la oreja, y seguro que tendría un nombre como Teofanes, Severino, Constancio o algo así.

Hacía tanto que no escribía que no se cómo acabar un post como éste... sólo se me ocurren maneras de continuarlo. Pero lo mejor será dejarlo volver mañana a la feria antes que que se vaya, aun me queda hasta el día veintitantos, creo.

sábado, 14 de abril de 2012

GENERACION DE PRINGADOS



No lo puedo evitar. He visto este video y me ha parecido tan bueno que no me resisto a postearlo aquí. No puedo decir que me identifique plenamente, pero los 80 son mi decada y cualquiera que la reveindique ya me tiene ganado. Considero a este tío de mi generación aunque es más joven que yo, y aunque yo si tengo hijos (lo cual me salva la vida), no son pocos mis compañeros de generación que éstán como éste: mas perdidos que un pulpo en un garaje. Y comparto la decepción que siente al ver como los valores que nos inculcaron debian ser para ingorarlos, porque como dice en el video, los chorizos y los mangantes son los que triunfan, y los demás somos una panda de pringados que nos estamos comiendo toda la marrona de esta crisis que nos han montado otros.

jueves, 12 de abril de 2012

TOCAR O ESCUCHAR

A mi me encanta escuchar buena música, disfruto y me deleito, a veces la consumo con voracidad como quien se da un atracón de hamburguesas en el Burguer King, y otras veces me gusta deleitarme con una pequeña pieza, una canción, buscando y preparando el momento oportuno como quien, siguiendo con el ejemplo de la comida, introduce pequeñísimas cantidades en la boca y deja que se deshagan en el paladar disfrutando de cada matíz. Sea como fuere y de cualquiera de las maneras, me encanta escuchar buena música (y comer también, calro).

Con la música me pasa que me entran unas ganas terribles de tocarla... me encantaría. Pero toda vez que lo he intentado ha sido un desastre; es como si entre la música y mis dedos se hubiera levantado un muro infranqueable de torpeza y descoordinación... así que desisto y me conformo con escucharla. Pero siento que me pierdo la música con mayúscuulas: poderla interpretar, ¡hacerla!. Tiene que ser maravilloso.

Con la escritura me pasa algo parecido sólo que gracias a (o por culpa de) la Educación General Básica y el Bachillerato Unificado Polivalente que estudié, resulta que sí me veo capaz de poner una letra tras otra formando palabras que puestas unas delante de otras forman frases con más o menos sentido, pero la melodía que resulta es tan estridente que mejor me callo y eso acabo por hacer... pero como me paso el día leyendo, y leyendo cosas buenas, me entran unas ganas atroces de escribir y escribir... luego me acuerdo de lo mal que se me da y opto por quedarme callado y dedicarme sólo a escuchar las melodías de los demás.

Y así me ando. Pero hoy no me aguantaba y me he dicho ¡coño, eso lo podría haber escrito yo! ¡pienso igualito! y ala, ¡a desbarrar! y aunque no se trata de hablar de la semana santa ni de nada de lo que otros han escrito estos días por ahí, este post es para mi una forma de romper el hielo.

Antes de dar por roto el hielo del todo, no quiero dejar en el tintero una reflexión que me ha venido esta tarde a la cabeza cuando comparaba lo de leer y escribir con tocar música y escucharla. Y es que hay alguno por ahí que en su día oyó una melodía, se emocionó y aprendió lo suficiente como para tocar algo que sonara medianamente parecido, y desde entonces, oye, que no para; que el tío como vió que a la gente le gustaba, no hace más que tocar una y otra vez lo mismo que entonces aprendió. Como toca de oído a veces desafina pero no le importa porque él ve que le siguen echando monedillas... lo malo es que si te paras en la calle a escucharle un rato en seguida descubres el pastel ¡el tío toca una y otra vez lo mismo, y encima mal! de lejos sonaba bien, si, pero en cuanto te acercas un poco ¡aburre! pues eso.

lunes, 9 de abril de 2012

4 DÍAS





Efectivamente, son 4 días. Hay gente que se empeña en llamarlo de otra manera, sobre todo aquéllos que todavían mantienen vesgios culturales pasados. Yo soy uno de esos.


En mi empresa me dieron dos días (obligatorios, por otro lado) para tomar en estas fechas tan señaladas de la semana pasada. En general en el ambiente pululaba la idea común de que estas eran "las vaciones de Semana Santa", pero seamos sinceros, no era otra cosa que un puente medio (nada que ver con determinados acueductos de diciembre, que si se empalman bien a base de días libres y bajas por enfermedad con Navidades ejemplifican perfectamente el calendario laboral español tan denostado por nuestros vecinos europeos).

Camino a casa, con los pinganillos en la oreja, escuche en la radio entrevistas a inocentes e ingenuos sobre qué iban a hacer estos días, y todos compartían la idea de que aunque la gasolina estuviera a precio de bocata de anchoas, merecía la pena hacer una escapada un par de días.

Y yo pensaba: lluvia, atascos, hosteleros avispados, voraces y famélicos en busca de gorrines que sangrar, carreteras mal mantenidas y peor conservadas, multas y tasas por cada golpe de respiración, etc... y todo por un par de puxxteros días vete tú a saber dónde haciendo vete tú a saber qué: No compensa.


Y a medida que pasaban esos días y entrábamos en un fin de semana normal, veía la edición on-line del telediario, con cofrades llorando, cielos nublados, nieve hasta en la sopa, etc., me decía: ¡si sólo son dos días! Esto se está convirtiendo en una ginkana del trabajador permanentemente deprimido por autoflagelación.

En fin, el domingo por la calle pude observar coches llenos de esperanzas frustradas, de Semana Santa de 9 días que en realidad sólo dura cuatro, de las cuales dos son de carretera, de buen tiempo pasado por agua, de carteras vacías y estómagos poco agradecidos, de ojos puestos en la próxima fiesta, y de esa capacidad infinita de autoengaño que nos ha traído donde estamos.

Yo me dediqué a dar de comer a mis pececillos, que son cuatro, y que ya han cumplido casi dos meses en su precioso acuario.

miércoles, 4 de abril de 2012

GORDON GEKKO



Hace no mucho tuve la oportunidad de ver de una sentada Wall Street I y II, de Oliver Stone (no tendré televisor, pero no soy tonto). Ciertamente las dos películas son hijas de su tiempo. Se nota en los caracteres, en la forma de elaborar el guión, en la temática, los perfiles de los protagonistas, sus inquietudes. Me cuesta ver un punto de continuidad entre una y otra, por que realmente sólo hay un punto de contunuidad...: Gordon Gekko.

Gekko es uno de esos personajes que ha sabido envejecer bien. No le llega a la altura de los zapatos a Vito Corleone (años luz!), pero no deja de ser todo un icono, y veinte años más tarde a mi me transmitió los mismos valores universales que le animan a uno a pasarse al lado oscuro de la fuerza. "Charme", que dirían los franceses. Sabe hacer lucir desprecio hacia todo lo que no le sirve. Sabe ganar y ganar. No sabe perder, porque no lo necesita. Esto es lo que no me gusta de la primera y lo que sí que me gusta de la segunda. Un heroe, en este sentido pragmático, es el que lo consigue todo y Gekko aparece saliendo de la carcel y finaliza con un despacho en Londres después acabar un buen trabajo.

¿Quién desprecia a Gekko? El que se engaña a sí mismo, el que no ha tenido la oportunidad, el que vive en otro mundo, yo que sé... Pero los que saben no lo desprecian. Gekko es el ejercicio del poder estructural en su extensión más absoluta. Viviendo como lo hacemos de convencionalisnmos, volvamos a la caverna, y ahí encontraríamos de nuevo a Gekko haciéndose con el cotarro.

Moralmente no me pronuncio, claro, porque a éste no le fiaría ni un duro...

lunes, 2 de abril de 2012

POLÍTICA Y PRINCIPIOS

Está de moda decir que los políticos no tienen principios. Los últimos años es como una constante en progresión. Pero cada vez se impone más el matiz de que los que no tienen principios son las personas más aptas para ejercer la política, siempre que no rebasen determinadas apariencias de honestidad. Son los que se adaptan a los tiempos, legislan según las necesidades que identifican en su electorado (y en el electorado del oponente), nadan en distintas aguas para luego guardar la ropa. Saben decir que sí a todo el mundo (con lo que gusta eso a ambas partes), y departen con fruición sobre cualquier tema incidiendo en lo atinado de sus aciertos con base a un presupuesto compuesto por dinero que "no es de nadie".

En el lado contrario se encuentran los "talibanes", los "integristas", los "dogmáticos", aquellos que, ya se sabe, son gente de principios, previsibles y aburridos. Gente que cree saber a dónde va, que impone sus mayorías, que abusa de la democracia, que usa las manifestaciones para limpiar literalmente las calles, que tiene hijos, y se casa, y celebra cosas sin romper farolas ni cristales, ... Gente que ha olvidado lo divertido que es engañarse hasta a uno mismo y echarle la culpa a los demás.

viernes, 16 de marzo de 2012

PERSPECTIVA SOCIAL



Mi nuevo trabajo (ya contaré, porque estoy recopilando temas) me permite trabajar con cargo a la empresa. Son viajes sencillos en RENFE, en líneas medianamente populares (Alvia), que me permiten testar el estado del país.

No voy a negar un hecho obvio: estamos rodeados de normalidad. Por muy excéntrico que sea uno, la normalidad es norma, y por lo tanto es la referencia con la que medirse.

Por lo tanto, una vez vividos unos cuantos viajes RENFE, me he dado cuenta de que soy una especie de élite social inalcanzable, una casta india opuesta a los intocables, sólo por el mero hecho de que no me descalzo a los cinco minutos de estar en el tren. De verdad que pensaba que esto ocurría sólo en las películas de Berlanga o los guiones de Azcona, pero no, es un hecho fáctico fácilmente identificable. Es más: se puede establecer una relación de probabilidad entre la edad del acompañante de asiento y el número de callos. Me estoy haciendo experto en la materia.

Evidentemente no es la única relación. Por ejemplo, no hay relación alguna entre la imagen social simbólica proyectada (si tienes bolso de Tous o no, vamos) y la flauta de anchoas con ali-oli que te vas a pimplar en dos minutos. He visto señoras que ni abuelas de diplomático o suegras de Chesterton arramplando con todo lo que pillaban, engullendo como energúmenas (en el sentido más simplatico del término) y recobrando su dignidad ante la complacencia cómplice de un entorno que necesita verse identificado de alguna manera en la clase dominante.

Otro hecho que he comprobado empíricamente es que el iPad, sea la versión que sea, se tenga la edad que se tenga, sólo sirve para jugar, ya sea jugar a hacer como que lees algo (acción que no dura de media más de 15 segundos), jugar a que tienes que abrir innumerables archivos multimedia, o simplemente jugar a la última decarga que te has bajado de la tienda ad-hoc. Es como la PS o la BOX de los mayores: una especie de excusa ("es que necesito tener la Enciclopedia Britannica siempre a mano") para pasarse el día de cashondeo con la tontería, dándole al dedito todo el rato.

Por último, decir que efectivamente España se distingue por ser un país donde no hay medida de los decibelios verbales. He podido seguir conversaciones de hasta ocho asientos atrás sin problemas. Y que conste que los vagones no están especialmente insonorizados.

Buen viaje.

martes, 6 de marzo de 2012

MI PECERA



Ustedes saben que soy un ser solitario y que no veo la tele, entre otras cosas por principio y por imposibilidad material.

Hace unos días, para paliar tal soledad, y poder contar siempre con la presencia de vida en casa, me compré una pecera de 67 litros. No es que sea mucha capacidad, pero caben por lo menos 7 u 8 peces de agua caliente (entre medianos y pequeños).

Estoy encantando. Es cierto que en lo que ha ido rodando el asunto (con sus bacterias, decoración, especies, comidas, depuradoras, cambios de agua, termómetros, más decoración, iluminación, oxigenación, niveles, etc.) han caído algunos peces mártires de la causa, pero a día de hoy ahí está, ocupando lo que parece ser el espacio que antes ocupó una televisión en mi nuevo flamante ático. A día de hoy hay tres peces, y hasta dentro de no mucho se mantendrán, momento en que incorporaré nuevos inquilinos (a la pecera)

Ya les contaré como avanza esto: promete.