
O "hablar por hablar" (en portugues). No lo neguemos, es uno de los vicios nacionales en esta inconmensurable unión de historias, tradiciones, culturas y territorios llamado "España".
Es un lugar común oir cómo alguien en cualquier corrillo lanza un chisme, un comentario, y el resto pone el oido. Puro divertimiento. Era lo que ya hacían las cortesanas de todo un Alfonso X (con sus Cantigas), y también los cortesanos. Es lo que se hace en esos clubes sociales, círculos de recreo, casinos de pompa y lustre (el mes pasado estuve en el recién inaugurado de Murcia: Pucelanos que tenéis el Círculo de Recreo, aunque sea bueno, tenéis mucho que aprender) a lo largo de todos los siglos. ¿Las sociedades científicas y culturales? Más de lo mismo, pero con un Brandi y un puro, faltaría más, que el resto es vulgaridad y decadencia. Con un poco de historia ¿Pero que era un ágora? Desde luego no esa tergiversación millonaria de Amenábar. Era el lugar de los rumores, las habladurías, las tendencias...
En esta España siempre hemos tenido la inamovible y sacrosanta institución del "patio de vecinas", lugar donde se han realizado conspiraciones, traiciones y venganzas, y donde se han fraguado las "radios macuto" más eficaces, con todos sus "trapos sucios"
Somos asín. No hay duda. Lo que varían, con sus matices, son los temas de conversación, o mejor dicho, las personas y sus temas sobre los que se raja con mayor o menor vehemencia. Y hay mucha gente con un potencial tremendo para vivir de ello, que incluso presentan las campanadas navideñas. La televisión en cierta forma sólo ha institucionalizado una forma de patio de vecinas.
Un blog no deja de ser eso también... así que ¡hablemos del nuevo diseño de LA BOCACHANCLA!



