viernes, 15 de enero de 2010

FALAR POR FALAR


O "hablar por hablar" (en portugues). No lo neguemos, es uno de los vicios nacionales en esta inconmensurable unión de historias, tradiciones, culturas y territorios llamado "España".

Es un lugar común oir cómo alguien en cualquier corrillo lanza un chisme, un comentario, y el resto pone el oido. Puro divertimiento. Era lo que ya hacían las cortesanas de todo un Alfonso X (con sus Cantigas), y también los cortesanos. Es lo que se hace en esos clubes sociales, círculos de recreo, casinos de pompa y lustre (el mes pasado estuve en el recién inaugurado de Murcia: Pucelanos que tenéis el Círculo de Recreo, aunque sea bueno, tenéis mucho que aprender) a lo largo de todos los siglos. ¿Las sociedades científicas y culturales? Más de lo mismo, pero con un Brandi y un puro, faltaría más, que el resto es vulgaridad y decadencia. Con un poco de historia ¿Pero que era un ágora? Desde luego no esa tergiversación millonaria de Amenábar. Era el lugar de los rumores, las habladurías, las tendencias...

En esta España siempre hemos tenido la inamovible y sacrosanta institución del "patio de vecinas", lugar donde se han realizado conspiraciones, traiciones y venganzas, y donde se han fraguado las "radios macuto" más eficaces, con todos sus "trapos sucios"

Somos asín. No hay duda. Lo que varían, con sus matices, son los temas de conversación, o mejor dicho, las personas y sus temas sobre los que se raja con mayor o menor vehemencia. Y hay mucha gente con un potencial tremendo para vivir de ello, que incluso presentan las campanadas navideñas. La televisión en cierta forma sólo ha institucionalizado una forma de patio de vecinas.

Un blog no deja de ser eso también... así que ¡hablemos del nuevo diseño de LA BOCACHANCLA!

jueves, 14 de enero de 2010

ESPERANDO AL DOCTOR


Hace años que no revivo esta estampa, pero me consta que sigue sucediendo.
Ahora, como funcionario, opté por utilizar como prestación sanitara una entidad privada, a través de Muface. Pero antes de todo esto, utilizaba la Seguridad Social. Y acudía a la consulta, como todos, cuando lo necesitaba.

Ahí observé un fenómeno extraño: los viejecitos que tenían consulta, pero acudían dos horas antes de su cita.


Tu llegabas al médico, y preguntabas:

- Perdón, alguien tiene le número 25?

En seguida te acribillaban:

- cual tienes tú?
- el 25 creo que no ha venido
- yo tengo el 65
- no tenía usted el 63?
- no, esa es mi señora, que ha ido al baño porque se le movía la dentadura...
- pero, a ver, joven, para D. Engracio(el médico) o para la Srta. Laura (enfermera)

- Quién es D. Engracio?
- Coñe, pues el médico.
- El mío no se llama Engracio.
- Pues el mío si, y es este de aquí. Usted se ha equivocado.
- Señora, yo no me equivoco. A qué hora tiene usted médico?
- Oiga, no me falte al respeto, eh...
- Alguien ha visto mi dentadura...?

Tú buscas, desesperado, alguna mujer u hombre joven, moviendo los ojos como un endemoniado, para que te saque de este embrollo...

- Le digo que este es D. Engracio, que mi marido, que en paz descanse, tomaba vinitos con él cuando...
- Señora, que a mí su difunto marido y sus vinitos me parecen muy bien, pero que este es mi médico y de Engracio tiene poco...
- Oiga, por favor, no se meta con mi marido, que...
- Señora, que yo no he dicho nada, no sea que....
- Alguien tiene Algasiv de sobra, por favor?. Que se me menea la dentadura y parecen castañuelas...

Buscas la lista, que solía estar colgada a la puerta. No está. Mierda. Además notas como todos te miran, como si fueras el culpable de su delirio.

- Pues lo pone bien claro, consulta el día 15 a las 13 horas, y por eso estoy aquí...
- Señora, que son las 11, joder, que faltan dos horas
- Ya, pero por si acaso, no vaya a ser que se den prisa y se salte mi número
- Señora, el día 15 es mañana, no hoy
-.......
- Señora, que su cita es para mañana
- Seguro, joven?
- No lo sé. A usted se la dieron. Yo solo se que el día 14 es hoy, y el día 15 es mañana. Cuando es su cita?
- No lo sé, me ha vuelto usted la cabeza loca...
- Si es que estos jóvenes van como locos, no tienen respeto ya por nada ni nadie
- Esto en mis tiempos no pasaba...
- Cuando salga Engracio ya verá, ya

Suspiras, y decides ir a mirar por la ventana, o largarte del médico y atiborrarte a pastillas tú solo.
Y, al marcharte, escuchas...

- Pues si que va lento el médico, si, con lo poco que me gusta esperar a mi aquí...
- Pues sigue moviendose la dentadura, Paco, mira a ver qué hacemos...
- La culpa es tuya, que no anotas nada cuando hablas por teléfono y luego no te acuerdas ni de la misa la media...

Decides echar a correr.


martes, 12 de enero de 2010

SEÑORAS QUE VAN PASEANDO Y SE PARAN EN SECO PARA DRAMATIZAR LA CONVERSACIÓN


Lo hemos visto todos. Vas por la calle con prisa y dos señoras que van caminando delante de tí en entusiasta conversación haciendo algún aspaviento, de repente ¡zas!, se paran en seco y te las tragas, y pides perdón todo colorado, y se desata la ira y la cólera, y te escapas de ahí como puedes... cosa que no puedes hacer si la señora es tu suegra o tu abuela, que también se para en seco pillándote igualmente desprevenido, pero agarrándote del brazo y haciéndote una especie de llave shaolín que no da contigo en el suelo de puro milagro.

Lo peor de estas señoras es que bloquean la calle y además se absorben tanto en su conversación que no se percatan de tu existencia por más que trates de dar saltitos a su izquierda, a su derecha... es más, diría que subconscientemente o no, si tu tratas de rebasarlas por la derecha, ellas se pegan a la derecha; por la izquierda, pues hala, para la izquierda... nada. Se convierten en verdaderas barreras humanas del tráfico peatonal ¡y no digo nada si son bloques de tres señoras! En ese caso es mejor abandonar toda esperanza, como Dante. Propondría a los peleteros y los fabricantes de abrigos de señora que les incorporaran unos intermitentes y unas luces de freno que, al menos, te previnieran de su intención. Aunque puestos a proponer, pediría a los ayuntamientos de esta España nuestra que ensancharan las aceras todas y crearan "carriles para señoras que se paran en seco para dramatizar la conversación".

Otro momento genial es cuando se separan unos metros la una de la otra con la mano en alto para decirse algo muy importante y tu vas y pasas en medio tragándote la interjección... te miran todo mosqueadas y a lo mejor a tus espaldas llegas a oir algo así como ¡es que la juventud va como loca! mírale, y se va tan contento... ¡ya no hay respeto! y es que estas señoras suelen tener malas pulgas. De hecho, cuando van con su marido y se paran en seco no para dramatizar la conversación (que también) sino para echarle la bulla del siglo y tu te las tragas sin querer (a las señoras), lo normal es que su furia se torne universal y lancen rayos en todas direcciones como una supernova en plena explosión, o más bien como la apertura de la mismísima caja de Pandora.

En el facebook, reducto de jovenes y no tan jovenes con bastante tiempo para perder, han creado un grupo de esto y ya se llegan por los diezmil fans que se están proponiendo hacer una gran quedada para ir un día andando por la calle y pararse todos a la vez creando EL GRAN COLAPSO que podría provocar una reacción en cadena que destruirá el universo.

lunes, 11 de enero de 2010

THEY TOLD ME...

En un Café me contó una vez un hombre lo siguiente:


“De pequeño me dijeron que lo importante en la vida era tener muchos juguetes, por eso siempre me regalaban miles de ellos, incluso aquéllos que me los regalaban competían por regalarme los mejores juguetes, los más caros, los más ostentosos, los más grandes, los más llamativos, los más ruidosos.

Cuando crecí me dijeron que lo importante eran las notas, las más altas, las más llamativas, las más importantes, las más útiles, siempre por encima de la media, sólo por debajo del profesor.

Después me dijeron que lo más importante era tener las mejores marcas, las más caras, las más llamativas, las más estupendas, fashion envogued. También me dieron un catálogo de músicos que tenía que seguir, imitar, honrar y venerar rituales de conciertos y en procesiones de giras.

Después me dijeron que además tenía que coleccionar amigos, ser muy popular, ser aceptado, comportarme como el resto, formar parte de una tribu, atenerme a unas reglas de rebeldía dentro de un sistema.

Me enseñaron a amar a los coches, el dinero, las mujeres, a desconfiar de todos formando parte de todo. A beber hasta perder el conocimiento una y otra vez, a encontrar divertido lo antinatural, a perder la conciencia cada fin de semana. A desear constantemente cruzar los límites.

Después, de repente, y sin esperarlo, me dijeron que eso ya no estaba bien, que era mayor, que tenía que acabar una carrera para ser una persona de provecho. Pasé por ocho años en la universidad para llegar a ese fin adaptándome a mi nueva y desconocida situación.

Continuaron diciéndome que mis sueños se tenían que conformar con mil euros al mes, que tenía que contraer santa hipoteca con un banco y que toda relación con otro ente tenía que pasar por preservativo para no ser infiel a mi compromiso de sostener al banco y a mi prole con él (seguros, tarjetas… somos toda una familia). Me enseñaron que toda idea de felicidad pasaba ya por una pantalla o una revista, que no deseara más de lo que podía conseguir con el dinero que se me daba, que tenía que ser responsable con los créditos que se me concedían.

Me convencieron que la empresa es el ámbito natural del hombre, que soy del que me paga, que mi crecimiento personal va de la mano con una empresa, que mi jefe tiene razón, que la simulación y la mentira son unas virtudes con contraindicaciones que se pueden paliar, que yo no voy a triufar, porque eso sólo es para águilas y los reptiles; que la ignorancia también se retribuye, y que la lealtad siempre va de abajo a arriba. Nunca tendría que renunciar a nada, porque nunca tendría nada a lo que renunciar.

Comprendí que disfrutar era hacer lo que me dijeran en el trabajo y en vacaciones. Que debía gastar el dinero en lo que me dijeran cuando me lo dijeran, que mi personalidad pertenecía a personas que sabían más de mí que yo. Que la sociedad necesitaba uniformidad en las conductas para sobrevivir como grupo, como masa. Que los medios de comunicación siempre tienen razón; ellas me dirían a quién amar y a quién odiar. Que la medicina es un negocio. Que es compatible vivir en soledad y en sociedad, que no merece la pena luchar ni tener metas, que el gris es el color más universal porque pega con todo y no te define, que todas las experiencias que podía tener ya las viví los primeros quince años.

Observé las secuelas de mi vida en mi cuerpo, que la enfermedad, la soledad y el silencio no son buenas compañeras, que no sé en qué ha consistido mi vida. Que quizá Huxley, Bradbury, Sagan y Orwell tenían razón”.


Entonces yo acabé la copa, apagué el pitillo, asentí con la mirada, y me retiré discretamente con un lacónico "por lo menos tú lo sabes".



Tibuto a “The Logical Song” de Supertramp.

jueves, 7 de enero de 2010

MORIRSE: MATAR PA NA ES TONTERÍA

No hace mucho en otro blog de los de por aquí al lado se habló del suicidio, y a propósito del caríz que tomaba el debate en los comentarios (que son de lo mejorcito) aproveché para soltar de lado una idea sobre la muerte que vengo cociendo en mi mollera desde que hace un tiempo.

La idea es que si consideramos la muerte desde el punto de vista estrictamente biológico, que es como parece que hoy el mundo quiere ver las cosas; únicamente con la razón y la ciencia de la mano; lo único que sabemos es que vamos a morir y nada más. Para todo lo demás hace falta algo de fe y eso hoy en día para muchos ya no cuenta. Así que si me pongo en ese lugar lo único de lo que tengo certeza en esta vida es precisamente de la propia vida, ya que si después de la muerte no hay nada; no podemos tener consciencia de nuestra propia muerte. Y esto me lleva a pensar - mi mente es caprichosa y mis ideas muy peregrinas - en los castigos que con frecuencia imponen los Lampones y los Neris de la vida real: hace unas semanas se difundió en Italia el vídeo de un mafioso de "la camorra" napolitana apiolando por la espalada y de un tiro en la cabeza a un pobre desgraciado a la puerta de una tienda. Hay que entender eso como el castigo máximo que se puede imponer a esa persona, pero, paradógicamente ese acto sólo se puede entender si se tiene algún tipo de fe, porque si no el ajusticiado habrá muerto sin ser consciente de ello: no hay dolor, ni sentido de pérdida alguno; no puede haber arrepentimiento, ni rabia, ni ningún tipo de daño sobre su persona ya que el fallecido nunca llega a saber que lo es.

Así visto, en los casos de aplicación la pena de muerte el verdadero castigo serian los días (meses, años...) previos a la ejecución, en los que el agobio y la angustia carcomen el espíritu del condenado. En el caso de una ejecución rápida, sin embargo, el castigo siempre sería menor que una cadena perpetua. Y además se da otra paradoja, el verdadero castigo se impone sobre los que si tienen consciencia de la muerte del fallecido que habitualmente serán los familiares, amigos y seres queridos en general, que rodeaban al finado y que probablemente sean completamente ajenos a las causas que lo llevaron al patíbulo, y por lo tanto inocentes castigados injustamente.

Pongamos un ejemplo: Un hijo de Utah casado y con un hijo (también de Utah, naturalmente) pero asesino él, mata a una niña. Los padres de la niña deseosos de que se haga justicia, encargan a un sicario que encuentre y mate al asesino. Éste lo hace en plan camorrano: por la espalda y pillando desprevenido al asesino. Pues bien, aunque lo parezca, el castigo no sería ecuánime, ya que esos padres seguirían sin su hija, y el asesino jamás tendría consciencia de que por su propia culpa ha perdido su vida y ha hecho desgraciada a su hija a la que le ha privado prematuramente de sí mismo: su padre. Sin embargo, aunque injusto, si sería ecuánime que esos padres encargaran al sicario que matara al hijo del asesino. Así éste podría vivir todos los días de su vida sufriendo la pérdida de su hijo, con el agravante de saberse causante de su muerte y de sufrir el mismo dolor que él antes había causado sobre los padres de su primera víctima. En definitiva: la vuelta a la ley del Talión (gracias Boooz). ¿Es acaso la ley del Talión más justa que las leyes que aun hoy se aplican en los civilizados estados unidos bajo el cielo de Dios Nuestro Señor en de América de Norteamérica (y otros muchos, demasiados, todavía) en los que se castiga con la pena de muerte? ¿se rigen bajo los mismos presupuestos las leyes de esos estados avanzados y civilizados que las de la mafia?

Buff... ¡qué rallada, ¿no?!

lunes, 4 de enero de 2010

YO TAMBIÉN HE VISTO AVATAR

Es lo típico: cuando uno va a ver una película de la que has oído hablar muy bien, a menudo decepciona. Sin embargo, cuando has oído hablar muy mal, pude ser que te parezca que así es, o que te lleves la grata sorpresa de que no está tan mal. En este caso había oído las dos cosas, lo cual quiere decir que en ningún caso se trata de la obra maestra que revolucionará la historia del cine, que ya no volverá a ser lo mismo después de Avatar. Que por otra parte, claro, qué van a decir los productores, pobrines, si con la que está cayendo ya no va al cine ni el acomodador; Si ahora ya tienen que decir que es una obra maestra imprescindible y un hito en la historia hasta "Resacón en las Vegas"... Que no, que cuando una película es verdaderamente güena, güena el elogio será mas o menos entusiasta, pero unánime y en este caso no lo era.

Cuando una peli es dudosa siempre cabe la posibilidad de hacerte acompañar por un buen amigo te te ayude a ahogar en alcohol la posible decepción. No hizo falta, pero aun así se agradeció la compañía. Yo esperaba un pestruño tipo "Bailando con Lobos" envuelto en unos estupendos fuegos artificiales... y más o menos eso es lo que me encontré. Sólo que los fuegos artificiales fueron tan alucinantes y espectaculares que merecieron ampliamente la pena. Además, en honor a la verdad hay que decir que la historia que los hilvana se sujeta lo suficiente como para no resultar un coñazo, ni sacarte de la peli (bueno, en realidad si que hubo un momento en el que los Navi se pusieron como a cantar en misa de doce, todos con el rabo enchufado al suelo, que me dejó un poco roto...).

Para los aficionados al genero de la ciencia ficción James Cameron solía ser una apuesta segura hasta que hizo Mentiras Arriesgadas y Titanic: Titulos como Terminator, Aliens, Abiss, Terminator 2... atraparon a una generación que devora las poquísimas películas que combinan efectos especiales con argumento potable y que probablemente habían quedaron muy desencantados con el paréntesis de esas dos últimas películas. Quizá por eso Cameron haya querido ahora volver a engancharnos sacando a escena alguno de los trastos más celebres de su carrera: Los robots que se manejan desde dentro de "Aliens", los aviones-helicópteros de Terminator y la estética del mundo alienigena de Abiss para Pandora, el planeta donde se desarrolla Avatar, eso si, todos ellos puestos al día profusamente merced a la tecnología del S. XXI.

Es una pasada ver lo bien que se mueven ahora las naves, los robots; como serpea la cámara entre las montañas volantes de Pandora... Quizá en este capítulo cabe destacar precisamente la propia Pandora: El grupo de gente que ha hecho la peli se ha sentado a imaginar el paraíso y ponerlo en movimiento: los animales, la vegetación fosforescente por la noche, el inmenso planeta cercano y su omnipresente protagonismo en los fondos de cualquier escena... En definitiva: una experiencia estética alucinante que vale la pena en sí misma pero sujeta con un argumento que se queda corto... ¿o demasiado largo?

sábado, 2 de enero de 2010

ONE MILLION



Este spot, de puro básico, me tiene hechizado: Hago "chas" y aparece un cochazo, "chas" y un tía, "chas" y se desnuda, "chas" y fotos y flashes: fama, "chas" dollars cayendo a montones... Y todo eso si tienes One Million de Paco Rabanne (el que, por cierto, hace unos añosle dió la ventolera de decir que iba a caer un satélite sobre París y el mundo iba a desaparecer).

Hay una cosa de la publicidad que me encanta, y es que en parte es muy sincera. Me explico, detrás de una campaña hay una palada ingente de pasta que alguien se va a gastar, y al lado de esa palada "no cuesta nada" (es un decir) soltarse un poquito más antes y hacerse un buen estudio de mercado, que te defina un poco para quién va dirigido el producto que se quiere vender, y qué tiene ese público en la cabeza. Normalmente estos estudios son más sinceros que los que pueda publicar cualquier ministerio o instituto estatal porque no tienen detrás motivación política alguna. Así que muestran la verdad. Por eso, por ejemplo ya no se han vuelto a hacer anuncios de marujas con marujos, porque no los hay. Los detergentes, por lo que se ve, siguen siendo cosa de mujeres por muy jóvenes, guapas, modernas (incluso futuristas) que las quieran poner.

El caso es que este anuncio me tiene asombrado porque me ha abierto los ojos de algo evidente para todo el mundo, pero que hasta ahora me había pasado desapercibido: los anuncios de perfumes para hombres (chavales que se estrenan en nochevieja, más bien) son, igual que los de detergentes: sota, caballo y rey. No salen del "échate de esto y las tendrás a tus pieses; a las mujeres, el apartamento en Low Manhattan, el jaguar xk8; todo lo que quieras". Y ellos van y se lo creen. Así olía por la calle en la noche de antes de ayer, sobretodo cuando pasabas cerca de un hotel de esos llenos de chavalines que se ponen un traje barato por primera vez, se han afeitado la pelusilla del mostacho, quitado algunas espinillas y se han atiforrado pero bien a cK for men... a ver si pillan.