martes, 27 de abril de 2010
jueves, 22 de abril de 2010
KRAIT

Llegué tarde al colegio, como siempre. Me entretuve en los quioscos buscando coleccionables.
De niño recibía las broncas de los profesores y del jefe de estudios. Ahora que soy el director, sigo llegando tarde y nadie se atreve a decirme nada. Al entrar en el aula veo a los niños en una algarabía enorme, algunos correteando por ahí, otros en corrillo. Están nerviosos. Hoy tenemos clase de ciencias y les prometí que les llevaría serpientes.
Llevé algunos ejemplares muy vistosos y coloridos, para que disfrutaran los chavales, y las dispuse en las mesas cerca de la ventana. Por supuesto eran totalmente inofensivas. Los niños pasaban con la boca abierta, los ojos como platos, no sabiendo si tocarlas, o sólo mirarlas.
Hubo un ejemplar que me pareció raro. Una de las culebras cristal se comportaba de forma rara, y tenía aspecto raro, como un brazo de coral de aspecto y color muy vivos. Se movía inquieta. Me pareció que no era una culebra cristal. Separe a los niños, y me acerqué a examinarla. La serpiente se removió y se lanzó a mi brazo, hundiendo los colmillos en el varias veces. Grité y sacudí el brazo, intentando no perderla de vista. Los niños comenzaron a chillar y llorar. Pude fijarme que no era una cristal, sino una krait, pequeña, ágil y con un veneno mortífero.
Se soltó de mi brazo y salió por la ventana al jardín exterior. Los gritos alertaron a otros profesores. Cuando se dieron cuenta de la situación, llamaron a una ambulancia.
Empecé a sentir náuseas y un dolor horrible por todo el brazo. El malestar se agravó.
En la ambulancia me inyectaron el antídoto, mientras revisaban las constantes.
Dejé de mover las piernas. No las notaba. La lengua se hinchaba y dificultaba mi respiración. Me dolía la tripa.
Sudaba a mares y los ojos me picaban. El brazo mordido dejó de responder.
Ya en la camilla todo daba vueltas. Me levantaron y soltaron en una mesa fría. Todo mi cuerpo rebullía en el interior. Apenas podía moverme. Comenzaron las pruebas. Me preguntaron si notaba algo. Diablos, lo notaba todo.
Sin embargo no pude articular palabra.
Me pidieron que moviera algo, incluso los ojos, si notaba los cortes o los pinchazos. Cada vez que me pinchaban o cortaban notaba un dolor intensísimo, pero no pude mover nada, ni siquiera derramar una lágrima.
El anestesista puso música para ambientar. Highway to hell, de ACDC. Una enfermera contaba a otra cómo se llevó a su casa a un maromo que conoció en un bar, y lo bueno que estaba y lo bien que lo hacía todo, mientras con su mano enguantada sujetaba mis genitales y los examinaba detenidamente en busca de ronchones y otros síntomas de envenenamiento.
De pronto todo se complicó. Sentía una explosión dentro de mí. La enfermera cachonda dejó mis genitales tranquilos y pidió que me dieran la vuelta. Me palmeó el trasero mientras, entre risitas, le contaba a su amiga que mi culo y el de su invitado de alcoba se parecían.
Algo empezó a pitar como un desaforado, mientras una médico canturreó que empezaba a tener colapso de órganos y fallo general. Los riñones estaban saturados.
Pidieron tubos de drenaje y comenzaron a cortarme por la espalda, para introducir las cánulas.
El dolor era insoportable. Intenté con toda mi alma hacer algo, mover algo. Que se notara que seguía vivo, presa de un horror intensísimo. Peleé. Me rebelé a seguir de ese modo.
Apreté. Apreté con todas mis fuerzas. Seguí apretando. Una lágrima cayó por mi ojo, y fue a parar a la sábana que cubría la camilla. Seguí apretando, como si no hubiera hecho otra cosa en mi vida.
Hasta que al fin sonó…
… Juan, joder, para ya de tirarte cuescos, que te me vas a cagar encima.
Sonia, mi mujer, me zarandeaba. Olía fatal. Yo estaba envuelto en sudor. Eran las cuatro de la mañana. Medio atontao me acerqué al baño. Me senté en la taza. Sentí un escalofrío. Una leve brisa que entraba por la ventana hacía tiritar mi cuerpo sudoroso. Me cubrí con una toalla.
Me lavé la cara y salí del baño. Todo había sido una pesadilla.
Hasta que por el rabillo del ojo vi mi reflejo en el espejo, y contemplé dos cicatrices enormes en la espalda, a la altura de los riñones…
De niño recibía las broncas de los profesores y del jefe de estudios. Ahora que soy el director, sigo llegando tarde y nadie se atreve a decirme nada. Al entrar en el aula veo a los niños en una algarabía enorme, algunos correteando por ahí, otros en corrillo. Están nerviosos. Hoy tenemos clase de ciencias y les prometí que les llevaría serpientes.
Llevé algunos ejemplares muy vistosos y coloridos, para que disfrutaran los chavales, y las dispuse en las mesas cerca de la ventana. Por supuesto eran totalmente inofensivas. Los niños pasaban con la boca abierta, los ojos como platos, no sabiendo si tocarlas, o sólo mirarlas.
Hubo un ejemplar que me pareció raro. Una de las culebras cristal se comportaba de forma rara, y tenía aspecto raro, como un brazo de coral de aspecto y color muy vivos. Se movía inquieta. Me pareció que no era una culebra cristal. Separe a los niños, y me acerqué a examinarla. La serpiente se removió y se lanzó a mi brazo, hundiendo los colmillos en el varias veces. Grité y sacudí el brazo, intentando no perderla de vista. Los niños comenzaron a chillar y llorar. Pude fijarme que no era una cristal, sino una krait, pequeña, ágil y con un veneno mortífero.
Se soltó de mi brazo y salió por la ventana al jardín exterior. Los gritos alertaron a otros profesores. Cuando se dieron cuenta de la situación, llamaron a una ambulancia.
Empecé a sentir náuseas y un dolor horrible por todo el brazo. El malestar se agravó.
En la ambulancia me inyectaron el antídoto, mientras revisaban las constantes.
Dejé de mover las piernas. No las notaba. La lengua se hinchaba y dificultaba mi respiración. Me dolía la tripa.
Sudaba a mares y los ojos me picaban. El brazo mordido dejó de responder.
Ya en la camilla todo daba vueltas. Me levantaron y soltaron en una mesa fría. Todo mi cuerpo rebullía en el interior. Apenas podía moverme. Comenzaron las pruebas. Me preguntaron si notaba algo. Diablos, lo notaba todo.
Sin embargo no pude articular palabra.
Me pidieron que moviera algo, incluso los ojos, si notaba los cortes o los pinchazos. Cada vez que me pinchaban o cortaban notaba un dolor intensísimo, pero no pude mover nada, ni siquiera derramar una lágrima.
El anestesista puso música para ambientar. Highway to hell, de ACDC. Una enfermera contaba a otra cómo se llevó a su casa a un maromo que conoció en un bar, y lo bueno que estaba y lo bien que lo hacía todo, mientras con su mano enguantada sujetaba mis genitales y los examinaba detenidamente en busca de ronchones y otros síntomas de envenenamiento.
De pronto todo se complicó. Sentía una explosión dentro de mí. La enfermera cachonda dejó mis genitales tranquilos y pidió que me dieran la vuelta. Me palmeó el trasero mientras, entre risitas, le contaba a su amiga que mi culo y el de su invitado de alcoba se parecían.
Algo empezó a pitar como un desaforado, mientras una médico canturreó que empezaba a tener colapso de órganos y fallo general. Los riñones estaban saturados.
Pidieron tubos de drenaje y comenzaron a cortarme por la espalda, para introducir las cánulas.
El dolor era insoportable. Intenté con toda mi alma hacer algo, mover algo. Que se notara que seguía vivo, presa de un horror intensísimo. Peleé. Me rebelé a seguir de ese modo.
Apreté. Apreté con todas mis fuerzas. Seguí apretando. Una lágrima cayó por mi ojo, y fue a parar a la sábana que cubría la camilla. Seguí apretando, como si no hubiera hecho otra cosa en mi vida.
Hasta que al fin sonó…
… Juan, joder, para ya de tirarte cuescos, que te me vas a cagar encima.
Sonia, mi mujer, me zarandeaba. Olía fatal. Yo estaba envuelto en sudor. Eran las cuatro de la mañana. Medio atontao me acerqué al baño. Me senté en la taza. Sentí un escalofrío. Una leve brisa que entraba por la ventana hacía tiritar mi cuerpo sudoroso. Me cubrí con una toalla.
Me lavé la cara y salí del baño. Todo había sido una pesadilla.
Hasta que por el rabillo del ojo vi mi reflejo en el espejo, y contemplé dos cicatrices enormes en la espalda, a la altura de los riñones…
miércoles, 21 de abril de 2010
LA POESÍA DEL ERUCTO

Hace tiempo que tengo el inmenso placer se seguir varios blogs. Aunque tengo una agenda ocupada (los que me conocen lo saben), y por ello hay días que me toca llegar a casa sobre las nueve o diez de la noche, aprovecho para, amparándome detrás de la cortina translúcida de Boooz, intervenir en alguno de ellos.
Mis motivaciones son fundamentalmente espúreas y egoístas: son un punto de fuga respecto a un día a día tedioso en ocasiones, y no exento de pequeñas conflictividades y tensas decisiones rápidas. Por lo tanto, mi modo de abordar los textos, propios y ajenos, tienen como punto de partida las ganas de pasarlo bien, entretenimiento que es difícil que mi situación real pueda darme. Además, puedo contribuir, gracias a los generosos Sres. Chirly y Rocco, a la creación de una publicación ambiciosa y con vocación de continuidad.
El hecho de tener una identidad translúcida permite "aligerar" un poco determinadas cargas o el peso de las convicciones. Es difícil matizar bien en textos pequeños, por lo tanto cualquier pretensión de abarcar realidades complejas en espacios tan pequeños a mí se me antoja idealista y por tanto irrealizable. Por lo tanto tanto el formato como la propia voluntad hacen que las argumentaciones, mis argumentaciones, puedan entrar en un juego divertido, y en mi caso, siempre exento de cualquier tipo de animadversión. Más bien al contrario.
Porque este es el fondo del asunto que traigo a colación: el límite de las intervenciones. Hay varios blogs vecinos que se han planteado este mismo tema, de manera dispar. Yo en este punto siempre he mantenido que hay dos límites bastante claros y evidentes, dos líneas de separación entre el respeto y la falta del mismo; dos vías perfectamente alineadas, porque en el momento que una se tuerce, hace saltar la maquinaria y la mercancía: 1. la agresividad (el tono), y 2. el paso de las calificaciones respecto a lo que se dice a las calificaciones personales arbitrarias e infundadas, con la intención de faltar y provocar. Admito, e incluso provoco, una pequeña ironía gamberra. Soy intransiguente con las descalificaciones personales de brocha gorda "...lo que te pasa es que tú eres..."
Este es mi punto de vista. Y lo mantengo en la vida real y en la bloguera. Cualquiera que pase esas dos resbaladizas líneas, al margen de la primera reacción, enseguida pierde mi interés. Simplemente deja de existir para mí. Debe ser una forma de defensa personal, pero es realmente efectiva.
martes, 20 de abril de 2010
DE SCHIFRIN A DEBUSSY PASANDO POR SANDRA
A ver, antes de que Booz lea los últimos comentarios del post de ayer y para "elevar el nivel" como desearía él (o su mono), y convencido de estar a punto de escribir la entrada que menos comentarios provoque en la historia de este joven blog ahí va:
A propósito del post del pasado sábado "Lalo Schifrin" una de nuestras más fieles y apreciadas lectoras (de las tres o así que tenemos) comentó que Ocean´s Eleven tenía una banda sonora de ese tipo (a la de Bullit, Peter Yates 1968). Y la verdad es que es cierto que con más de 30 años de diferencia la música, salvando las distancias, se da un aire. Recuerdo que cuando vi esta peli allá por el 2000, me llamó la atención la selección musical que habían hecho para la banda sonora, y de hecho me la compré. Llevaba años sin volverla a escuchar hasta que el otro día lo mencionó Sandra.
Re-escuchándola a través de Spotify esta tarde llegué a "Clair de Lune" interpretado por la Orquesta de Filadelfia. Un tema clásico en medio de una banda sonora repleta de temas de jazz y rock reinterpretados a lo modernoso. En su día me la saltaba siempre, pero hoy me he quedado helado (soy un guarrano que se fija en los canalillos todos, pero al mismo tiempo estoy dotado de una sensibilidad arrtística exquisita que me subyuga ante lo sublime), no he sido capaz de hacer nada más en el resto de la tarde que averiguar quién fue Claude Debussy y escuchar su música. Para quien esto no despierte ningún interés acabo ya. Y para quien si, que ponga "Claude Debussy" en google, wikipedia, o Spotfy y lea y escuche.
Brujuleando me he encontrado con esta bonita versión del tema interpretado solo a piano y acompañada por un curioso video que muestra una forma distinta de "ver" la música. Para quien sepa algo de eso seguro que le llama la atención. ¡Gracias Sandra!
A propósito del post del pasado sábado "Lalo Schifrin" una de nuestras más fieles y apreciadas lectoras (de las tres o así que tenemos) comentó que Ocean´s Eleven tenía una banda sonora de ese tipo (a la de Bullit, Peter Yates 1968). Y la verdad es que es cierto que con más de 30 años de diferencia la música, salvando las distancias, se da un aire. Recuerdo que cuando vi esta peli allá por el 2000, me llamó la atención la selección musical que habían hecho para la banda sonora, y de hecho me la compré. Llevaba años sin volverla a escuchar hasta que el otro día lo mencionó Sandra.
Re-escuchándola a través de Spotify esta tarde llegué a "Clair de Lune" interpretado por la Orquesta de Filadelfia. Un tema clásico en medio de una banda sonora repleta de temas de jazz y rock reinterpretados a lo modernoso. En su día me la saltaba siempre, pero hoy me he quedado helado (soy un guarrano que se fija en los canalillos todos, pero al mismo tiempo estoy dotado de una sensibilidad arrtística exquisita que me subyuga ante lo sublime), no he sido capaz de hacer nada más en el resto de la tarde que averiguar quién fue Claude Debussy y escuchar su música. Para quien esto no despierte ningún interés acabo ya. Y para quien si, que ponga "Claude Debussy" en google, wikipedia, o Spotfy y lea y escuche.
Brujuleando me he encontrado con esta bonita versión del tema interpretado solo a piano y acompañada por un curioso video que muestra una forma distinta de "ver" la música. Para quien sepa algo de eso seguro que le llama la atención. ¡Gracias Sandra!
lunes, 19 de abril de 2010
POR LA RAJA DE TU FALDA
A ver, una entrada rapidilla a propósito de la primavera. Va sobre lo de mirar a las tías, y lo mucho que algunas dicen que eso les molesta. Es verdad, a mi me pasa. Llegan estas épocas del año y si una tía de mi oficina se agacha a coger algo y se le ve la rabadilla voy yo ¡y miro!, si la falda es muy fina y blanca y a través de ella se intuye un tanga voy yo ¡y me fijo!, si la camiseta está muy justa y se nota hasta la última costura del sujetador, o lo que es peor ¡la ausencia de él! voy yo ¡y también lo miro!. Lo peor de todo es que las tías de mi oficina a mi no me atraen en absoluto ¡Dios mío, soy un guarrano (mezcla de guarro y marrano) de sucia mirada!
Llevaba años torturándome con la idea de que soy un vicioso que se complace en asomarme al canalillo de hasta las viejas mas pellejas, hasta que hoy he tenido una visión. He aplicado a este asunto el pensamiento inverso y he tratado de imaginar a un tío vestido como visten las tías, a saber: imaginense un pollo que llevara unos leggins tan finos que se viera a través hasta el último pelillo de las piernas, y se le marcara un tanga diminuto que, además le sobresaldría por encima del leggin cuando se agachara ¡también os fijaríais! ¿sois unos cerdos/as libidinosos y lascivos por ello? ¡norrl! es que una cosa así, sencillamente, llama la atención y no se puede pasar por alto. Pues es así como se visten muchas de las tías que la gente mira ¡así que luego no se quejen de que los tíos las vayamos haciendo un repaso, coño!
¡Ala, ahí queda eso!
Llevaba años torturándome con la idea de que soy un vicioso que se complace en asomarme al canalillo de hasta las viejas mas pellejas, hasta que hoy he tenido una visión. He aplicado a este asunto el pensamiento inverso y he tratado de imaginar a un tío vestido como visten las tías, a saber: imaginense un pollo que llevara unos leggins tan finos que se viera a través hasta el último pelillo de las piernas, y se le marcara un tanga diminuto que, además le sobresaldría por encima del leggin cuando se agachara ¡también os fijaríais! ¿sois unos cerdos/as libidinosos y lascivos por ello? ¡norrl! es que una cosa así, sencillamente, llama la atención y no se puede pasar por alto. Pues es así como se visten muchas de las tías que la gente mira ¡así que luego no se quejen de que los tíos las vayamos haciendo un repaso, coño!
¡Ala, ahí queda eso!
viernes, 16 de abril de 2010
LALO SCHIFRIN
Hace unas semanas tuve un día de obligado reposo en casa. Entre visita y visita al baño procuré pasar el día sentadico y quieto, quieto: procurando que no se moviera en mi nada más que lo irremediable. En esa actitud pasé unas horas de cine inolvidables por cortesía del canal "Cinestar" de ONO. Me tragué un par de pelis y vi trozos de otras tantas. Uno de ellos fué la primera media hora de "Harry el sucio". Un clásico, digan lo que digan.
Al día siguiente, tenia la película metida en la cabeza y la apreciación de ciertos detalles que la hacen típica del cine setentero. Por ejemplo esa fotografía quemada, producto de rodar los exteriores a las dos de la tarde bajo un sol abrasador... da igual que fuera un western, una de romanos, o una policiaca... todas tenían esa iluminación plana, sin matices, ardiente. Me pregunto hasta qué punto el ceño fruncido de Clint no será más producto simplemente del solazo que de interpretar a un asesino implacable que no perdona ni a su madre. Las patillacas, los pantalones de campana hasta para los trajes, y los coches: esos cochazos americanos que parecían chanclas enormes... son otras caracteísticas. En ésta, la de "Harry el suicio", el escenario es San Francisco. Que será por "Bullit" o no sé por qué, pero se me antoja el escenario más paradigmático de las pelis policiacas de los setenta.
A parte de todo eso, la música, siempre la música. Quizá lo más carácteristico de todo. Esa especie de jazz entre el rock psicodélico y la música sinfónica (a ratos) me parecen únicos y absolutamente definitorios. Llevado por la curiosidad decidí profundizar. Y la tarea que en otros tiempos me hubiera llevado semanas o meses, se resolvió en minutos gracias a Wikiphedia, Spotify y Youtube. Como las claves están ahí me ahorraré la charleta. Y para quien esto no le despierte el más mínimo interés resumo: Lalo Schifrin es el compositor. Algunas melodías que reconoceréis: "Mision lmposible", "El Planeta de los Simios", "Starsky y Hutch", "Los violentos de Kelly", etc... Y os dejo su "main theme" para una de las mejores pelis de todo el cine de aquellos años (se da la circunstancia de que justo ésta no es setentera en sentido estricto ya que es del 68, o eso me ha parecido leer por ahí, bueno, en cualquier caso, vale todo lo antedicho...). ¡que disfrutéis del finde!
Al día siguiente, tenia la película metida en la cabeza y la apreciación de ciertos detalles que la hacen típica del cine setentero. Por ejemplo esa fotografía quemada, producto de rodar los exteriores a las dos de la tarde bajo un sol abrasador... da igual que fuera un western, una de romanos, o una policiaca... todas tenían esa iluminación plana, sin matices, ardiente. Me pregunto hasta qué punto el ceño fruncido de Clint no será más producto simplemente del solazo que de interpretar a un asesino implacable que no perdona ni a su madre. Las patillacas, los pantalones de campana hasta para los trajes, y los coches: esos cochazos americanos que parecían chanclas enormes... son otras caracteísticas. En ésta, la de "Harry el suicio", el escenario es San Francisco. Que será por "Bullit" o no sé por qué, pero se me antoja el escenario más paradigmático de las pelis policiacas de los setenta.
A parte de todo eso, la música, siempre la música. Quizá lo más carácteristico de todo. Esa especie de jazz entre el rock psicodélico y la música sinfónica (a ratos) me parecen únicos y absolutamente definitorios. Llevado por la curiosidad decidí profundizar. Y la tarea que en otros tiempos me hubiera llevado semanas o meses, se resolvió en minutos gracias a Wikiphedia, Spotify y Youtube. Como las claves están ahí me ahorraré la charleta. Y para quien esto no le despierte el más mínimo interés resumo: Lalo Schifrin es el compositor. Algunas melodías que reconoceréis: "Mision lmposible", "El Planeta de los Simios", "Starsky y Hutch", "Los violentos de Kelly", etc... Y os dejo su "main theme" para una de las mejores pelis de todo el cine de aquellos años (se da la circunstancia de que justo ésta no es setentera en sentido estricto ya que es del 68, o eso me ha parecido leer por ahí, bueno, en cualquier caso, vale todo lo antedicho...). ¡que disfrutéis del finde!
ANOCHE

Anoche te hice una visita. Estabas dormida; bella, sosegada.
Sin atisbo de pena. Sin mancha de tristeza. Sin síntomas de desesperación.
Sin atisbo de pena. Sin mancha de tristeza. Sin síntomas de desesperación.
Me costó encontrar el camino a casa; de noche la perspectiva es distinta. Todo tiene otro sentido. Además me molestaban los ojos, creo que tengo tierra y virutas de madera en ellos.
Pude entrar en tu habitación. Apenas tengo recuerdos, aunque por las fotos parece que antes fue nuestra habitación.
Me costó, pero pude abrir la ventana. Quise dejarte una nota, pero no pude.
Me costó, pero pude abrir la ventana. Quise dejarte una nota, pero no pude.
No recuerdo como se escribe.
Además observé que me faltan uñas, y creo que me he roto algún que otro dedo.
Debió ser cuando arañaba la tapa del ataúd.
Debió ser cuando arañaba la tapa del ataúd.
Lo curioso es que no me duele.
Lo volveré a intentar hoy.
Lo volveré a intentar hoy.
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