
El Sr. Chirly (personaje torvo y mezquino de oscuras intenciones, dudosa moralidad y total desviación sexual) lleva tiempo insistiéndome en que plasme en el papel lo que sé acerca del Butrull Ibérico.
Tiempo atrás surgió que entre mis amigos y colegas empezase a circular dicho término. Es muy posible que no fuera acuñado por mis amigos, claro está, pero sí que empezó a rular y fue popularísimo.
El término Butrull hace referencia a ese ser indeterminado, a esa cosa de tez innombrable, a esa figura femenina que del puro horror que destila es mejor mirarla de soslayo o mirar su reflejo en un escaparate.
De todos es sabido que el hombre siempre ha tenido preferencia por las mujeres bellas y hermosas, con buen tipo, buena presencia, vamos, lo que viene siendo, hoy en día, una maciza con todas las de la ley. En el mundo actual, donde existe una predilección absoluta por la buena imagen, quien no es una barbie o un ken tiene pocas opciones de ligarse a otra barbie u otro ken. De ahí que surgieran esas expresiones castizas, ahora tachadas de mal gusto, que eran proferidas por toscos o brutos al ver pasar a una maciza, como estas que os muestro:
• vaya culo... te tiras un pedo en un saco de arena y salen croquetas…
• me gustaría ser pirata, no por el oro ni la plata, sino por ese tesoro que tienes entre las patas…
Existen otros, más finos, pero que provocan generalmente el mismo efecto, que es que la chica en cuestión te haga un corte de mangas y salga corriendo, tales como estos:
- no estás mareada?
- por?
- porque estuviste todo el día dando vueltas en mi mente…
- Se te cayo!
- que?
- el papel que te envuelve bombón!
Y luego están los groseros, dichos para provocar malestar y enfado en el sujeto, y la broma en los demás, como estos:
• Gorda, tírate un pedo en la piscina que tenemos soda para todo el año…
• Te quiero como la mierda, no te olvido ni cagando, y cada pedo que me tiro, es un beso que te mando…
En todo grupo de mujeres que se precie debe existir un ejemplar o varios de Butrull Ibérico. Generalmente son muy sosas, no tienen ni pizca de gracia y, en ocasiones, hacen gala de una mala entraña considerable. Son las que aconsejan a su amiga pivón que mande a paseo al graciosete que se acaba de acercar, o las que ven todo de un gris cenizo que alarma, sobre todo si es en cuestiones amatorias o de acercamiento, ya sea hacia ella (improbable) o hacia alguna de sus amigas (objetivo primordial).
Suelen permitirse el lujo de darte consejos ofensivos pero no aceptan los tuyos. Por ejemplo, si te dicen:
• Oye, ¿no te han dicho que el pelo largo es de chicas?- con una sonrisita.
• Ya, ¿y a ti no te han dicho que el bigote es de hombres?-
Se acabó la sonrisa, estás muerto. Curiosamente a ti debe hacerte gracia su puñal, pero a ellas el tuyo no.

Esos Butrules generalmente fomentan mal rollo, van siempre envueltas en un halo turbio y marrón de malestar, y son capaces de generar un estallido de violencia verbal en menos tiempo del que tardas en pedir una ronda de chupitos. No les gustan los sitios que proponen los ejemplares masculinos, y siempre se cabrean si el chico y la chica bombón abandonan el grupo en pos de tranquilidad y oscuridad, como si fuera culpa de los demás el que ella fuera un callo malayo, con un jeto más feo que el fary chupando un limón.
Siempre andan en un estado de cabreo monumental contra el universo, y son felices provocando el disgusto entre los demás.
Del Butrull puede afirmarse, sin lugar a engaño, que era tan fea que, al nacer, su madre en vez de darle el pecho le daba la espalda, o que al nacer, el médico, ante la duda de qué era lo que tenía entre las manos, decidió decir a la madre:
• Mire, yo lo tiro al aire, y si se agarra a la pared, es un murciélago…
Existe una teoría de ligoteo para hombres que no entran en la categoría de Kens, y que tampoco son engendros diabólicos, que sugiere entrar a conversar al Butrull (debidamente medicado y vacunado, por si acaso…) para que así las guapitas del grupo se sientan menospreciadas y decidan tomar cartas en el asunto, mandando al Butrull a por copas y ocupando su lugar en la conversación…Eso si el chico soporta la situación con el Butrull, que si se prolonga en el tiempo entran los sudores fríos y comienza a tener más tensión que las rodillas de Falete…
Del Butrull puede afirmarse, sin lugar a engaño, que era tan fea que, al nacer, su madre en vez de darle el pecho le daba la espalda, o que al nacer, el médico, ante la duda de qué era lo que tenía entre las manos, decidió decir a la madre:
• Mire, yo lo tiro al aire, y si se agarra a la pared, es un murciélago…
Existe una teoría de ligoteo para hombres que no entran en la categoría de Kens, y que tampoco son engendros diabólicos, que sugiere entrar a conversar al Butrull (debidamente medicado y vacunado, por si acaso…) para que así las guapitas del grupo se sientan menospreciadas y decidan tomar cartas en el asunto, mandando al Butrull a por copas y ocupando su lugar en la conversación…Eso si el chico soporta la situación con el Butrull, que si se prolonga en el tiempo entran los sudores fríos y comienza a tener más tensión que las rodillas de Falete…

Se pueden categorizar entre Butrules mañaneros, vistos andando como zombis por la mañana, en supuestos horarios de trabajo.., el Butrull marinero, espécimen que abunda en pescaderías y tiendas de congelados, o que desprende ese olor desde varias yardas de distancia, el Butrull oficinista, que a veces se confunde con los archivadores, el armario del material o una foto de Jabba The Hutt y que siempre tienen la mesa a rebosar de porquerías y chucherías varias…, el Butrull cósmico, que siempre te lo encuentras, estés donde estés, y, finalmente, el Butrull justiciero, esa especie de verdulera tipo estanquera de amarcord cruzada con el cuñao, especialista en ver tus intenciones, capaz de dejarte en ridículo con sólo mirarte, siempre soltando ponzoña, incluso cuando duerme (o vela, nunca se sabe), y de la que circulan teorías de que sí come niños, si recicla sus propias heces, si es capaz de multiplicarse con el agua y jabón como Gizmo, y de la que siempre intentas huir tanto en el autobús como en el cine (puede ser mortífera en las distancias cortas…)
Otra figura que aparece últimamente es el Butrull espía, que es una personita que físicamente no es un Butrull (tampoco Blake Lively, pero bueno), pero que por carácter parece una Comandante Butrull, siempre ansiando saber mezquindades del género masculino para rumiar más su mala baba, siempre anhelando estar en situaciones comprometidas para burlarse de los machotes…ojito con esta especie.
Siempre acechan, siempre vigilan, siempre maldicen, siempre.....siempre Butrull!










