martes, 22 de marzo de 2011

¿HOGAR?


Me encuentro ante mi vieja casa, la casa de mis padres.

Una plaza inmensa con cinco torreones que la delimitan.

Voy en bañador y con un plumas puesto. Entro en mi torre. Subo en el ascensor. Ahí pasa a negro, y me veo de nuevo en el ascensor, esta vez en albornoz y con zapatillas. Doy una vuelta por la plaza. La gente me evita, mira para otro lado, distraídamente. Vuelven la cara al cruzarse conmigo, como si no estuvieran, pero notan mi presencia.

Me acerco al portal de mi casa, que está flanqueado por un almacén del que se escapan graznidos y vocecitas de pájaros, justo al lado izquierdo; del lado derecho, un pequeño quiosco, sucio, pintoresco, con un cartel en el que algunas luces titilan, tiemblan y se apagan, rítmicamente.


Me fijo en la esquina superior derecha del escaparate del quiosco, y encuentro lo que busco, supongo, una ducha minúscula.

Me quito el albornoz y, con los gayumbos puestos me voy duchando, mientras miro las portadas de la prensa en el escaparate, y la gente va entrando y saliendo del quiosco por una puerta que queda a mi espalda.


Cuando casi he terminado veo un ventanuco en la esquina inferior derecha. Por ahí relucen las portadas de varias Playboy y Penthouse. Decido coger un par de ellas, y, tras quitármelos, introduzco mis gayumbos por el ventanuco, como pago por las revistas.

Me envuelvo bien en el albornoz, con mi botín bajo el brazo, y bajo del escalón, camino del portal de mi casa.

Junto a los ascensores oigo voces que suben de la escalera, la que lleva al garaje. Aprieto el botón a toda prisa, para subir solo, pero al final me sorprende un vecino subiendo, un compañero mío del colegio, pero extrañamente vestido, y envejecido monstruosamente.

Me mira, y sonríe. Yo, nervioso, me atuso el pelo, que está totalmente seco y perfectamente peinado.


Entramos en el ascensor, y se va todo a negro.


martes, 8 de marzo de 2011

NEGRO


Negro.

Me despierto y veo negro.

Negro panorama, negra perspectiva.


Negro, como tu pelo.

Negro, como la noche que admiro.

Negro, como las noches que paso contigo.


Como mi futuro, esas tardes en que

me contabas lo enamorada que te tenía

ese gilipollas.


Yo te ofrecía mi alma en copa de oro

mientras tu derramabas hiel y pez

en todos mis sentidos.


Cuanto más contabas de él, menos te convenía,

y más me alejaba yo.

Como náufrago amarrado a una tabla

completamente anegada en pinchos.


Con manos astilladas me aferrada en la ilusión,

Torpe de mí,

de que un desengaño te arrojara en mis brazos.


Mientras tú, alegremente, separabas mis dedos,

uno a uno,

de esa tabla salvadora.


Y me hundía en la negrura de tu inconsciencia,

sin aire que boquear,

supurando rencor,

ahogado en mis miserias,

impulsado por tus necedades...


Bajaba, sin remisión, al negro.

miércoles, 23 de febrero de 2011

NOCTURNO


Son las once de la noche. Marcos está ya en la cama, desde hace rato ya, aunque no tiene sueño. Está inquieto, algo nervioso y desvelado. Sus padres lo han metido en la cama hace casi hora y media y está molesto. Que ya tiene diez años, caramba, no tiene que irse tan pronto a la cama.
Además hoy, que su hermano pequeño está con sus primos, ¿qué necesidad había de meterle en la cama tan pronto?
Pero sus padres están ocupados. Les ha oído algo que no entiende, algo que ha dicho su madre de “ir a por el tercero”, y cree que están divirtiéndose en su cuarto; parece que mamá está jugando con la cosita de papá.
Tras los ventanales de su cuarto se divisa todo el parque, el Campo Grande entero. Estamos a comienzos de octubre, y las noches ya son frescas. Aún así a Marcos le gusta dormir con la persiana hasta arriba y, a veces, con una rendija abierta. La ventaja de vivir en el ático es que su cuarto da a una gran terraza, y en ocasiones, cuando se desvela, sale a asomarse, y disfruta observando cómo el viento susurrante mece las copas de los árboles del parque.
Sale a la terraza, a la noche. Le gusta la noche, fresca, tranquila, para él solo. Hace tiempo que ya no hay correrías en el parque por la noche. Ve un coche patrulla pasar despacio por la acera de Recoletos, con un ronroneo apagado, y unas letras enormes en el techo, J45, desafiando la noche.
En la pared izquierda hay una escalinata de acero, que sube al tejado. Su padre la mandó poner, y de cuando en cuando sube al tejado para que no anide nada entre las tejas. A Marcos le gusta subir alguna noche. No hay riesgo, pero siempre siente un cosquilleo cuando sube, y algo de miedo al bajar, cuando emboca la escalera y siente el viento moviendo su pelo.
Sube y se sienta entre las tejas, triunfante, viendo el parpadeo de las estrellas. Siente un ruido y se gira, y ve, apoyado en una de las chimeneas, a un hombre grandote, que solloza con la cara entre las manos.
Enseguida siente piedad por él, y se acerca a ver qué ocurre. El hombretón quita una de sus manazas y sonríe torpemente cuando el chiquillo se le acerca. Va vestido de manera extraña, como los labriegos del campo de hace muchos años, que su madre le enseña en fotos viejas, acartonadas, amarillas, con un olor agrio y picante.
- ¿Le pasa algo?- preguntó el niño.
- Qué me va a pasar…-
- ¿Por qué lloras?-
- Porque la gente se olvida de nosotros, de lo que hacemos…
- Y, ¿qué hacen?
- Asustamos a los niños, pero ya ves tú… - dijo, mientras encogía los hombros y sonreía.
- A mí no me das miedo…-
- Ves, ya lo decía yo. Ya no servimos.-
El niño apoya la espalda en el lateral de la chimenea, en cuclillas, mientras el hombre se sienta a lo indio. Media espalda poderosa queda sin apoyo en la chimenea, mientras se rasca el grueso cuello.
- ¿Eres como Mike y Sulley?- pregunta el niño.
- ¿Eh?, no entiendo-
- Son personajes de una peli de dibus animados, que son monstruos de una empresa que asusta a niños porque necesitan energía…-
- ¿Dibus animados?, no, es parecido, pero no igual-
- Y, ¿por qué asustáis?-
- Porque no sé hacer otra cosa. Llevo toda la vida haciéndolo.-
- Y, ¿cómo lo hacéis?, ¿no salís en películas ni en internet?-
- No. Al principio las mamás asustaban con nosotros. Si no cenabas, zaca, ahí estaba yo. Si no te dormías, hale, ahí estaba yo. Luego los niños también soñaban con nosotros, y mantenían vivo ese espíritu, pero ahora sueñan con Pocoyó, Bob Esponja, y alguno, más guarro, con Hanna Montana.-
- Ahora, si no ceno mi mamá me quita la consola, o el móvil, o ambas cosas.
- Ya…, mira cómo está el tema. Es una vergüenza.
- ¿Dónde vives?- pregunta el niño.
- A varias manzanas de aquí, no muy lejos…
- ¿Tienes mujer, o hijos?
- No. Vivo solo.
- ¿No te disgusta la soledad?
- Cuando más rodeado de gente estoy más me gusta estar solo.

La noche va envolviendo en tinieblas las miserias ocultas, que pugnan por salir a la escasa luz y tomar el protagonismo que el día les niega. Apenas hay gente por la calle, sólo algún tarado que sale del bingo junto a varias barraganas. Se acerca la medianoche, y Marcos no tiene sueño.
- ¿Y no trabajas?- pregunta el niño.
- De vez en cuando hago algún encargo.
- Oye, ¿cómo te llamas?
- ¿Por?
- Mi mamá dice que no hable con extraños…
- Pero si llevas ya un rato hablando conmigo…
- Ya…pero no sé cómo te llamas…
- Me llamo Juan Díaz de Garayo.
- Yo me llamo Marcos.- dijo el niño, tendiendo la manita a la zarpa del hombretón.
- Te gusta la noche, ¿verdad hijo?
- Sí, pero no suelo verla mucho. Me entra sueño enseguida.
- Pues vamos, te dejaré en tu cuarto y yo me iré a mi casa, ¿de acuerdo?
- Vale.

El hombre se levantó, se sacudió los pantalones de pana y se caló la gorra, abotonándose la chaqueta, también de pana, por encima de la camisa blanca. Avanzó la manaza hacia el niño, lo ayudó a levantarse y, cuando estuvo de pie, le dio un puñetazo en la sien. El niño se tambaleó y cayó, y hubiera hecho un ruido estruendoso en las tejas si el hombre no lo hubiera sujetado.
Medio grogui, el niño abrió los ojos mientras el hombre ataba sus manos por la espalda. No fue consciente de la situación hasta que sus ojos se abrieron como platos, al ver al hombre desenvainar un cuchillo de monte descomunal. Forcejeó, inútilmente, y balbuceó:
- Pero, Juan, qué pasa, qué haces…
- No me llames Juan…
Le tapó la boca, y media cara, con la mano, mientras sacaba de un bolsillo un pañuelo mugriento y se lo metía en la boca. El niño tuvo dos arcadas, y luchó para poder respirar por la nariz, con la boca y la garganta anegadas en la porquería del pañuelo.
Colocó el cuchillo en el pubis del niño, inspiró, y de un solo tajo le abrió hasta la boca del estómago. Las tripas se despanzurraron fláccidas por los pantalones del niño, donde se había orinado de golpe. El niño parpadeaba entre lágrimas, casi sin fuerzas, mientras mordía el pañuelo y perdía, poco a poco, el hilito de vida que le quedaba. Comenzó a temblar.
Juan limpió el puñal en la ropa del niño. Extrajo el peritoneo con el saco seroso y lo metió en una bolsa. Otra, más grande, la preparó para el niño.
Dobló sus piernas hacia atrás y anudó los tobillos a las muñecas. Antes de cerrar el saco se asomó a la carita del niño, con los ojos medio abiertos, y le dijo:
- Me llamo Juan, pero me conocen por el Sacamantecas. Y sí, es más difícil asustar, pero siempre pica algún imbécil…
Se echó los sacos a la espalda y se preparó para bajar, mientras la noche seguía, caprichosa, derramando su negro manto por todo el orbe.

miércoles, 16 de febrero de 2011

CHONIS






Es un fenómeno social que va adquiriendo dimensiones mastodónticas. Es gracioso. Hace no mucho uno se esforzaba por ser galante, caballeroso, todo un señor ante las damas. Que si te abro la puerta, que si espero a que pases tú primero, a que entres primero y salgas primero del ascensor y de cualquier sala, te cedo los mejores sitios para que estés cómoda…(cosas que juro que sigo haciendo, aunque no sé para qué…)
Pues ahora no, ahora lo que las mola es que la putees, no la dejes sitio, se siente en el suelo, la llames putón mientras le pellizcas dolorosamente una teta, o le arreas una sonora guantada, tipo ¡Whak!, que deja el careto como el de un conejo al que le han dado las largas.
Es el fenómeno choni. Todo esto comenzó con el auge de un putón politoxicómano con delirios de grandeza, menos cerebro que Paquirrin, mismos andares que Paquirrin, aspectos culturales similares a los de Carmen de Mairena y ojos parecidos a los de Ozil, jugador del real Madrid.
B. Esteban comenzó a airear su vida, o a inventársela, o a tapar los huecos de su ¿memoria? con desvaríos, mientras llamaba hija de puta, zorra y guarra a cualquiera que se le cruzara y te metía una demanda que flipabas si insinuabas algo sobre ella.
Comenzó a generar rechazo en los cánones normales de sociedad, hasta que hizo huella en una parte de la sociedad, la que devora las vidas de los demás con una ferocidad asombrosa, la que sabe mejor qué ha dicho o ha llevado puesto (o no) una choni de estas antes de saber si su hijo tiene novia o novio, si se chuta, esnifa alcanfor, le gusta chupar enchufes o se acaba de arrojar encima de unas tijeras de podar… Sí, las madres ociosas, las marujas de barrio, las abuelas medio sordas que pasan horas y tardes enteras frente a esos programas.

Hete aquí que pasó de ordinaria y pueblerina a princesa del pueblo por obra y gracia de un pseudomaricón filofascista, toxicómano, enano y pelón, facsímil de periodista y con más complejos que Falete en un desfile de Victoria´s Secret. Y ya la tenemos hasta en la puta sopa, tanto que insinúan que, cuando la Selección Española de Balonmano hizo otra épica hace poco, preguntaban si ella había llamado felicitando. Con dos cojones. Como si fuera alguien o algo distinto de un engendro barbiturizado…

Ahora ellas no quieren ser madres trabajadoras, con puestos responsables en los que demuestren su valía (salvo enchufes en ministerios socialistas, claro está…), no, ahora sueñan con tener las tetas del tamaño de cabezas de bebé, dieciséis aros circundando una cara con más pote que tutankamon, pelo lamigoso y culete respingón. Quieren ser chonis.

Toda choni que se precie intenta ser pija a rabiar con los medios que tiene, o que puede mangar. Destaca sobremanera una ausencia total de Coeficiente Intelectual y la nula capacidad para el raciocinio. Dicen que en el Área 51 guardan celosamente para su disección y estudio posterior varios ejemplares de chonis mesetarios incapaces de articular palabra, sólo burdos gemidos y gruñidos. Es importante destacar la escasez económica como símbolo de su vida o su peregrinar. Algunas gozan de viajar para descansar su árida mente. Son una evolución fallida de Neardenthales y, como sus predecesores, no evolucionan, son un único cerebro y se comunican con sus ancestros mediante ritos mágicos aún no estudiados. La que consigue escribir con algo de fluidez dota siempre a lo que realiza de grandes colorines, letra grande y recta y usa el folio hasta el final. Da igual, generalmente si lo escribe no sabe leerlo después, y termina como recipiente para los condones reutilizados una y mil veces.




Sus aficiones son preñarse cuanto más joven mejor, y a ser posible, del más delincuente, proxeneta, traficante y maltratador del barrio (lo cual da muchos puntos en la escala evolutiva chonil…), ir de botellón, drogarse hasta las cejas, sexo, sexo, más sexo, ir a las tiendas de moda de las chicas normales y ponerse en grupito a la puerta, en actitud amenazadora, y sacarse todo tipo de fotos, bien chupándose la cara unas a otras, en plan putilingus, o en plan EMO, o desvariando, con el signo de la victoria, o poniendo la cámara en el ángulo superior derecho mientras se muerden los carrillos como Victoria Beckham.
El hombre ante este espécimen a veces no sabe cómo reaccionar. Si pillas un ejemplar en el inicio del proceso de chonilización, la puedes cagar como Amancio en las Ventas. Generalmente aún no llevan el ropaje tribal, y puedes pensar que es normal, con lo que la llevas a un restaurante caro para impresionarla. Error.

- ¿Eshta mierda que cogjones esh?
- Ehh, espuma de boletus sobre crujiente de huevo, virutas de jamón y espárragos trigueros criogenizados, con trufa espolvoreada…
- Buaaaahahaha, unosh callos con garbanzos molarían mazo, tronco…
- Eh, pues vale, hay una tasca en mi barrio que los hace de rechupete..
- Naaaah, ahora te jodes y baburreo este cagao a ver qué tal está…

Mientras te acaba de joder el presupuesto del mes picoteando esos platazos, piensas que al menos el polvo posterior estará bien. Craso error, te exige que la lleves al aparcamiento del José Zorrilla donde ha quedado con la Vane, la Jessi, el Chui, el Pai, el Cabra, la Morritos, el Soplillas y el Tapiporlas, que van a pasarlo chupi. Vas giñao, con el coche de tu padre, a ver a esos degenerados, que levantan el maletero y ves unos bafles que ni la Joy Eslava mientras chupetean unas birras y rulan los tripis, y sacan más pastillas que la enfermería del Gómez Ulla.
¡Y encima te quitan el coche para hacer unos trompos!

Si al final consigues un arrumaco te quedas flipao. Cuando se quita la sudadera, lo pasas mal. A los hombres nos gustan los pechos, eso es una verdad innegable. Es ver un par cerca, algo ligeras o insinuantes, y tienes una mano invisible en la nuca que dirige tu almendra a ese imán de la naturaleza. Pero es que en el mundo chonil, es demasiado. Porque no se contentan con una talla 95, no, prefieren una 110. Y van con un top en línea con el pezón, con lo que tienes los ojos como Enrique San Francisco.
Para rematarlo, el que le puso los implantes, el amigo reinsertado de su primo, que ahora recoge sebos para fundiciones, estaba borracho cuando terminó el implante del seno derecho, y una mira a Cuenca y la otra a París. Además, como no tiene dinero aún lleva sujetadores de talla 95, así que está eso más congestionado y apretado que la cara de Paquirrin cuando le preguntas por el concepto de inteligencia.

Y si la llevas a casa, en plan romántico, con música suave, velitas y tal, te desmonta. Te pone Camela a todo volumen, se esnifa el ambientador antipolillas del armario, y encima te quiere echar cera caliente en los huevos, que verás como mola, mientras pide que la abofetees sin piedad…

Una vez superado el trago en perfecto estado, con todo en orden y vivo, y sabiendo el tema chonil, decides ir a por una, a ver cómo se da ahora.
Y te metes en una disco de música moderna chonil, esto es, camela, Juampa y la raja, Mama ladilla, el chivi…y entonces divisas a tu presa. Una recién iniciada en la vida chonil. Vas hacia ella, mordiendo los carrillos y poniendo los morritos como Raphael, te arremangas el chándal del mercadillo, la coges con fuerza del brazo, la arrimas y la dices, -ven aquí, cacho puta, que te voy a dar lo tuyo-, mientras la sacudes un par de bofetadas y la metes el morraco hasta el esófago.

Ella se sorprende, te pega un guantazo y arranca a llorar, y sus amigas te rodean y te insultan. Y descubres que no es choni, que es una pijita recién licenciada en Hispánicas, preparando un postgrado, que se vistió así porque perdió una apuesta.
La humillación te anega en el fango, y te acojonas cuando escuchas las sirenas. Y te echas a temblar cuando la policía te pone los grilletes, y las amigas te susurran: ¡venga, valiente, a ver cómo agarras el jabón en la cárcel, que te van a poner el ojal como un bebedero de patos, hijo de puta!



Y, cuando sales, decides hacerte Cartujo, porque el mundo de las mujeres está siendo amenazado por una especie ancestral, única, peligrosa…las chonis.
Afectados, ojo al parche. Suelen vestir chándal a la última, a la última semana que lo compraron en el mercadillo, taconazos rojos tipo La Chipionera, miles de collares, pulseras y aretes de oro, pantalones de licra apretados, marcando braga (si la lleva) o enseñando tanga de hilo, tan fino que a veces lo puedes confundir con seda dental…
Y más barniz que la madera, y pintadas como unas cebras, por supuesto.

martes, 15 de febrero de 2011

YA PASO EL DÍA...






Llegó el día de San Valentín. Llegó y pasó. Hay varios puntos de vista para soportar, pasar, vivir e incluso disfrutar de ese día, según tu estado.
Según la historia El Día de San Valentín es una celebración tradicional de países anglosajones que se ha ido implantando en otros países a lo largo del siglo XX principalmente en la que los enamorados, novios o esposos expresan su amor y cariño mutuamente. Se celebra el 14 de febrero, onomástico de San Valentín. En algunos países se conoce como Día de los Enamorados y en otros como Día del Amor y la Amistad.
Existen diversas teorías que otorgan a esta fecha el origen del Día de los Enamorados. En los países nórdicos es durante estas fechas cuando se emparejan y aparean los pájaros, de ahí que este periodo se vea como un símbolo de amor y de creación.
Algunos creen que es una fiesta cristianizada del paganismo, ya que en la antigua Roma se realizaba la adoración al dios del amor, cuyo nombre griego era Eros y a quien los romanos llamaban Cupido. En esta celebración se pedían los favores del dios a través de regalos u ofrendas para conseguir así encontrar al enamorado ideal.
En España esta fiesta se empezó a celebrar a mediados del siglo XX, con el motivo de incentivar la compra de regalos. A menudo se dice que esta fiesta la introdujo la cadena de grandes almacenes Galerías Preciados.
En la práctica es un día en la que te tienes que gastar una pasta en una cena y un detallito. Pero sólo si eres hombre y si tienes dos objetivos:



Llevas poco con la novia y eso mola, y más el casquete de después…



O si llevas tiempo con tu pareja, y casi el mismo sin noches románticas, y eso no mola, y por eso persigues un casquete posterior…



La cena, generalmente, o al menos eso mandaban los cánones, debía ser en un local bueno, de cierto prestigio y elevada cuenta. Nada de Mardonall´s, Burrykin, Fan´s ancompany y mierdas de esas. O pagas una pasta por un plato como una plaza de toros con una pieza de comida del tamaño de una nuez, o no mojas ni de coña y te vas para casa más caliente que el palo de un churrero. Y después a tomar un cóctel o un copazo a la última en los garitos mas kich´s del momento, por supuesto.



Una variante que empieza a ganar adeptos es ir a cenar a un menú erótico, lo cual es una putada. Vas a comer una mierda, eso sí, con algo de gracia. Vas a ver símbolos fálicos por doquier, tantos que al final te vas a obsesionar con no mirarlos, no vaya a ser ahora que te vuelvas gayer, y te pasas la cena pensando “..joer, ahí viene otro rabo, no mires, no mires, joer, giro la cara y otro, y no, no, noooo., joer, quien la pillara..ehh, qué dices, mariconazo!..”
Además siempre viene el camarero cañón, el musculitos, a hacer el tonto a tu chica, a rozarse y tocar los cojones, y tú tienes que poner buena cara. Y luego, mira que hay camareras que están de escándalo, pues no. A ti te toca la camarera enana peruana, que es muy maja, pero que podía ir a la mesa de al lado, cojones, no a la tuya. Y te pones malo viendo a las camareras cañones que van a otras mesas…

Además tienes que ir bien vestido, nada de pantalón vaquero enseñando medio gayumbo (y que sea oscuro, que si es claro o blanco se pueden ver esos frenazos molestos que, a veces, sombrean dichas zonas…) y sudadera apolillada de los Ramones. No. Pantalón de pinzas sin arrugas, camisa impoluta, bufanda al cuello y chaquetilla tipo torero. Eso, con el flequillo pegao al ojo como si te hubiera lamido una vaca y unas gafas de sol de dos palmos, aunque sea de noche, con dos cojones. O uno de esos pantalones pegaos pegaos, que dices, madre, si me tiro un cuesco parto el pantalón y mato al que tengo detrás…es un hombre, hum,…quieto, mariconazo..!!



Te gastas una pasta en un detallito para la nena. Nada de chinos, ni de bazares paquistaníes. Corte Inglés con dos cojones y visa por delante. Porque ella te dirá que no hace falta, que no te gastes tanto, pero realmente está diciendo que si pecas de tacaño vas jodido. Jodido de verdad. Al igual que la cena, ella dice, nooo, si da igual, con una tapita y una caña ya vale, BorjaMari…, pero realmente quiere decir, como mi amiga Ceci cene en un lugar mejor que yo no me tocas ni el dobladillo del vestido, rata!
Luego ella te regala una foto, o un detallito absurdo, o una manualidad (no penséis mal) hecha por ella, mientras pone carita dulce y menea las pestañas, glin, glin, glin,.. y te va diciendo que lo importante y lo bonito es que os queréis y que estáis juntos y blah, blah, blah, mientras tu oyes el Clink-Clink de caja registradora y te imaginas a tu tarjeta de crédito acurrucada en la cartera, acojonada, temblando más que Gizmo en la peli de los Gremlins. Y te cagas en la puta.



Pero mola. Si no celebras San Valentín no eres nadie. O no aspiras a nada.
En las parejas de larga duración es algo intrascendente, tipo:
Hola Pepe, que tal el curro?
Bien.
Felicidades
¿Por? ¿Es San Antón, el patrón de los animales?
No, burro, es San Valentín. Recoge tú a los niños.



Él, al ir para casa, roba una rosa en un parque público mientras ella le prepara su plato favorito, setas. Mientras engulle, el piensa, joer, si a mí no me gustan las setas…mientras los retortijones se enredan en su estómago y pone los ojos en blanco…





En el mundo de los solteros se lleva de forma diferente, pero en el fondo igual. Que jode.
El ser humano es así, nos mola lo que no tenemos. Una vez en nuestras manos, nos da algo más igual, pero si no lo tenemos, malo.
En el caso de las mujeres, a veces es dramático e incluso traumático. Intentan que no las afecte, pero es un terremoto emocional. Sobre todo si la chica en cuestión es entradita en años ya. No digamos si es, además, entradota en kilos; esta circunstancia, aunque en realidad es una tontería soberana, hunde en la miseria a la más pintada. Procurará pensar que eso no va con ella, que está vacunada. Que no es tan importante. Que realmente ella ha prescindido de eso para centrarse en su ¿carrera profesional?, ¿doctorado?, ¿idioma?, etc, etc, etc.
Paparruchas. Está realmente jodida. Generalmente todas sus amigas tienen novios/parejas/rolletes, viven San Valentín en un estado constante de éxtasis aleteante que hace que nuestra soltera tenga ganas de vomitar en sus caras, y encima se compadecen de ella con un regodeo soberano.
Y está en casa ante su menú favorito para cenas en soledad y jodida, es decir, ante dos kilos de helado, una cuchara, bata de guatiné y una caja de kleenex, viendo Gran Hermano, devorando vidas de otros al ver que la suya no tiene interés… Y cuando sale Edward, o Brad Pitt, sonrientes, alegres, una mano les oprime el corazón y un barril de agua helada resbala por su alma, mientras ralentiza la respiración y lo ojos se empañan un poquito, y su mente se queda en blanco, momentáneamente, ante un maremoto de emociones…
Y, entre sollozo y bocado de helado, el soniquete en su cabeza, el martillete, como esa canción de mierda de verano que no se va nunca…, la frase lapidaria de su madre:
A ti no te caso yo en la vida!
En el hombre soltero es parecido. Se hace el machito:
Yo no creo en esas mierdas,
A mi me toca los cojones San Valentín y el puto Corte inglés,
Mira que eres tonto, un regalazo a la Mayte y ella a ti una mierda…
Pero en el fondo sigue jodido. Y más si es entradito en años, que pensará, joer, a estas alturas, o me ligo a una divorciada con un hijo de un marroquí, o a una camarera trasnochada, o apechugo con un Butrull, aunque espero que al menos tenga pasta, que si no…
No digamos, además, si es entradote en kilos, medio calvo y con pinta de Torrente recién salido de una sauna… ahí el panorama es desolador.




Gordacus intenta quedar con otros tíos esa noche para matarse a cañas mientras ponen verde al género femenino, mientras sueñan con la mujer de su vida, limpia y aseada, que ponga orden, claridad y luz a su mugrienta vida. Pero ningún colega está libre. Todos tienen cena con las cuquis, o se quedan en casa, o pasan de él.
Y se sienta ante su menú favorito para estos casos, es decir, chuletón de buey a la pimienta con patatas fritas y pimientos asados, pan, varios litros de cerveza y el canal de Gran Hermano a todo trapo, mientras maldice: mira que jodías perras son, cagüen la puta…eso, ESO CHULOPUTAS, VOCÉALA A ESA GUARRA!!
Pero si sale Meg Ryan acaramelada con un tipejo en una peli barata suspira, pone cara de oveja, el corazón le parpadea un poco, y siente la soledad tal y como se siente el frío en los huesos en las noches de invierno, cuando uno abre el ojo antes de que llegue el alba pálida, triste, helada…
Y revisa los contactos de su móvil. Y las páginas de encuentros de internet, donde nadie revisa su perfil…, y el Messenger, a ver si alguien está conectado, y nada de nada de nada. Hasta decide inscribirse en una página de contactos matrimoniales con bellas chicas ucranianas, y su cabeza monta películas de las candidatas y cómo serán, que voz tendrán, mientras sigue partiendo el chuletón y trincando cerveza…
Y pasa el día, y al siguiente todo es distinto de nuevo. Ya pasó el puto día.
Hasta el siguiente año.

PD. ES BROMA CASI TODO. FELIZ DIA A QUIEN SE LO MEREZCA, TENGA O NO PAREJA, Y QUE LE JODAN AL QUE NO LO MEREZCA.

lunes, 14 de febrero de 2011

LOS LUNES BY IGNATIUS

El pasado lunes dije que detestaba los lunes y pedía, como quien mendiga a pie de calle, una ayudita por favor: Denme argo, una idea, por cutre que sea, pero algo que hacer los lunes para que no me resultaran tan odiosos. Y entre los comentarios de éste desierto blog se apareció Ignatius con unas ideacas cojonudas que no puedo guardarme sólo para mi. Desde el pasado lunes me dedico a predicarlas y me esfuerzo en ponerlas en práctica. Con el permiso del autor procedo a su difusión para mayor beneficio de quien las lea:

Pruebe a bajarse de Internet grabaciones del "Un, dos, tres" y hacer que un programa informático las reproduzca automáticamente los lunes.

También puede consagrar ese día como el "día del porno". Esto requiere abstinencia el resto de la semana, pero seguro que funciona.

Para un tragón como yo podría ser buena idea comer fuera de casa todos los lunes: es un día con poco jaleo en los restaurantes y los menús siempre son más baratos que el fin de semana. Sería un aliciente ir probando sitios distintos y tener la curiosidad de saber qué tal comerá hoy.

Vaya los lunes a visitar la tienda de segunda mano de la calle Gamazo (la de San Luis no, que da mucha pena). Los fines de semana la gente vende cosas chulas para pagarse las drogas y siempre puede encontrar algo a buen precio. Una pareja de relojes de pulsera por 3 euros. Una play 1 con el chip por 20 euros (y luego puede pedir los juegos a Neri o a un servidor, que se los copió hace tiempo). Series completas de Tv en DVD. 10 discos de operación triunfo por 1 euro (los diez)... Es como la Ruperta, que hasta que no se abre no se sabe qué te encontrarás.

No leer blogs (incluido este) en toda la semana salvo los lunes. Para aumentar la emoción, escribir con frecuencia ordinarieces e insultos para leer juntas un montón de respuestas ofensivas y saber que la gente ha sufrido viéndose castigada con tu indiferencia toda la semana.

Tener hijos y saber que los lunes en el trabajo podrás descansar de ellos.

Comprar algo en el Corte Inglés todos los lunes y devolverlo sistemáticamente al lunes siguiente. Esto admite tres variantes:

1- Comprar siempre lo mismo y comprobar, cual nazi partiendo brazos de niños judíos a ver si sueldan, cuántas veces te dejan hacerlo sin mosquearse contigo por ir todas las semanas a la misma sección a comprar y devolver. Cuando se enfaden mucho, puedes cambiar de sección (hay como tres mil).

2- Comprar cada vez una cosa diferente y probarla durante la semana. Ir saciando tu curiosidad: ¿cómo será eso de leer en un ebook? Lo pruebas 7 días. ¿Funcionará de verdad el AB-shaper? Llévate dos para hacerlo con un amigo y no aburrirte. ¿Será rápida una grabadora externa? Grábate 50 discos de la Play con ella antes de devolverla (yo lo hice). ¿Te apetece vestir con una chupa de cuero carísima este fin de semana? Pues ándate con ojo, que si te la roban en un bar los del Corte Inglés no te devuelven las pelas aunque tengas el ticket. Y tampoco si te llevas discos y cosas copiables, ya sabes.

3- Compite con un amigo a ver quién encuentra la cosa más absurda y quedad para enseñároslo los fines de semana. También se puede competir a ver quién tiene objetos de más valor ("yo me he gastado 7.500 euros"; "pues yo 12.300"). Ojo, hágalo bajo su propia responsabilidad.

Seguiré si se me ocurre algo más.

Feliz lunes.

jueves, 10 de febrero de 2011

EL BUTRULL IBÉRICO




El Sr. Chirly (personaje torvo y mezquino de oscuras intenciones, dudosa moralidad y total desviación sexual) lleva tiempo insistiéndome en que plasme en el papel lo que sé acerca del Butrull Ibérico.
Tiempo atrás surgió que entre mis amigos y colegas empezase a circular dicho término. Es muy posible que no fuera acuñado por mis amigos, claro está, pero sí que empezó a rular y fue popularísimo.

El término Butrull hace referencia a ese ser indeterminado, a esa cosa de tez innombrable, a esa figura femenina que del puro horror que destila es mejor mirarla de soslayo o mirar su reflejo en un escaparate.
De todos es sabido que el hombre siempre ha tenido preferencia por las mujeres bellas y hermosas, con buen tipo, buena presencia, vamos, lo que viene siendo, hoy en día, una maciza con todas las de la ley. En el mundo actual, donde existe una predilección absoluta por la buena imagen, quien no es una barbie o un ken tiene pocas opciones de ligarse a otra barbie u otro ken. De ahí que surgieran esas expresiones castizas, ahora tachadas de mal gusto, que eran proferidas por toscos o brutos al ver pasar a una maciza, como estas que os muestro:
• vaya culo... te tiras un pedo en un saco de arena y salen croquetas…
• me gustaría ser pirata, no por el oro ni la plata, sino por ese tesoro que tienes entre las patas…
Existen otros, más finos, pero que provocan generalmente el mismo efecto, que es que la chica en cuestión te haga un corte de mangas y salga corriendo, tales como estos:
- no estás mareada?
- por?
- porque estuviste todo el día dando vueltas en mi mente…

- Se te cayo!
- que?
- el papel que te envuelve bombón!


Y luego están los groseros, dichos para provocar malestar y enfado en el sujeto, y la broma en los demás, como estos:
• Gorda, tírate un pedo en la piscina que tenemos soda para todo el año…
• Te quiero como la mierda, no te olvido ni cagando, y cada pedo que me tiro, es un beso que te mando…

En todo grupo de mujeres que se precie debe existir un ejemplar o varios de Butrull Ibérico. Generalmente son muy sosas, no tienen ni pizca de gracia y, en ocasiones, hacen gala de una mala entraña considerable. Son las que aconsejan a su amiga pivón que mande a paseo al graciosete que se acaba de acercar, o las que ven todo de un gris cenizo que alarma, sobre todo si es en cuestiones amatorias o de acercamiento, ya sea hacia ella (improbable) o hacia alguna de sus amigas (objetivo primordial).
Suelen permitirse el lujo de darte consejos ofensivos pero no aceptan los tuyos. Por ejemplo, si te dicen:
• Oye, ¿no te han dicho que el pelo largo es de chicas?- con una sonrisita.
• Ya, ¿y a ti no te han dicho que el bigote es de hombres?-
Se acabó la sonrisa, estás muerto. Curiosamente a ti debe hacerte gracia su puñal, pero a ellas el tuyo no.

Esos Butrules generalmente fomentan mal rollo, van siempre envueltas en un halo turbio y marrón de malestar, y son capaces de generar un estallido de violencia verbal en menos tiempo del que tardas en pedir una ronda de chupitos. No les gustan los sitios que proponen los ejemplares masculinos, y siempre se cabrean si el chico y la chica bombón abandonan el grupo en pos de tranquilidad y oscuridad, como si fuera culpa de los demás el que ella fuera un callo malayo, con un jeto más feo que el fary chupando un limón.

Siempre andan en un estado de cabreo monumental contra el universo, y son felices provocando el disgusto entre los demás.
Del Butrull puede afirmarse, sin lugar a engaño, que era tan fea que, al nacer, su madre en vez de darle el pecho le daba la espalda, o que al nacer, el médico, ante la duda de qué era lo que tenía entre las manos, decidió decir a la madre:
• Mire, yo lo tiro al aire, y si se agarra a la pared, es un murciélago…
Existe una teoría de ligoteo para hombres que no entran en la categoría de Kens, y que tampoco son engendros diabólicos, que sugiere entrar a conversar al Butrull (debidamente medicado y vacunado, por si acaso…) para que así las guapitas del grupo se sientan menospreciadas y decidan tomar cartas en el asunto, mandando al Butrull a por copas y ocupando su lugar en la conversación…Eso si el chico soporta la situación con el Butrull, que si se prolonga en el tiempo entran los sudores fríos y comienza a tener más tensión que las rodillas de Falete…

Se pueden categorizar entre Butrules mañaneros, vistos andando como zombis por la mañana, en supuestos horarios de trabajo.., el Butrull marinero, espécimen que abunda en pescaderías y tiendas de congelados, o que desprende ese olor desde varias yardas de distancia, el Butrull oficinista, que a veces se confunde con los archivadores, el armario del material o una foto de Jabba The Hutt y que siempre tienen la mesa a rebosar de porquerías y chucherías varias…, el Butrull cósmico, que siempre te lo encuentras, estés donde estés, y, finalmente, el Butrull justiciero, esa especie de verdulera tipo estanquera de amarcord cruzada con el cuñao, especialista en ver tus intenciones, capaz de dejarte en ridículo con sólo mirarte, siempre soltando ponzoña, incluso cuando duerme (o vela, nunca se sabe), y de la que circulan teorías de que sí come niños, si recicla sus propias heces, si es capaz de multiplicarse con el agua y jabón como Gizmo, y de la que siempre intentas huir tanto en el autobús como en el cine (puede ser mortífera en las distancias cortas…)

Otra figura que aparece últimamente es el Butrull espía, que es una personita que físicamente no es un Butrull (tampoco Blake Lively, pero bueno), pero que por carácter parece una Comandante Butrull, siempre ansiando saber mezquindades del género masculino para rumiar más su mala baba, siempre anhelando estar en situaciones comprometidas para burlarse de los machotes…ojito con esta especie.


Siempre acechan, siempre vigilan, siempre maldicen, siempre.....siempre Butrull!