
Al día siguiente entro en mi trabajo, fuera ya de la capital, y durante el café de media mañana me encuentro un compañero que me dice que se va a comprar una casa. “Buena época”, pensé. Mi compañero tiene 26 años, soltero, sin novia, con cierta estabilidad laboral; su última adquisición ha sido un Seat León y su último viaje ha sido África (este verano). “Y dónde te vas a comprar la casa” le pregunté, con el prejuicio de que sería en pleno centro de la ciudad, un apartamentito donde poder comenzar a jugar a ser mayor bajo el yugo de una hipoteca criminal. –“A las afueras de la ciudad, una pequeña finca de 3000 m2 y un casón que habría que reconstruir”. “¿Y eso?”, le pregunté. “Me gustaría irme a dormir viendo como se pone el sol, fuera de la ciudad, y tener además un pequeño terreno donde poder estar pacíficamente. Me gustaría pasar ahí el resto de mi vida, o por lo menos tenerlo como referencia, cerca de la ciudad, pero fuera de la ciudad. Y si algún día tengo familia, que pudiera tener espacio para ellos también”. La Tierrrra, la Cassssa, la Fammmmilia, con un par, sí señor. A medida que iba hablando no veía el cerocoma por ningún lado. Su presunta estabilidad y su falta de ataduras hacían que se sintiera con ganas de arrancar con este proyecto. Al final de la conversación pensé: “A Madrid siempre le quedarán las Provincias”.
4 comentarios:
Vd. es nuevo por aquí... Veo que la boca chancla va ampliado sus miembros.
Al final la tierra nos tira, y todos necesitamos un lugar donde sentir que tenemos raices... No tiene mala pinta la idea de tu compañero... aunque choca un poco, no es lo que asociaríamos a una persona de su edad y su estado.
Un saludo!
Halagados nos hallamos con su presencia y honrado con sus letras...
Espero que este todo lo a gusto que desee, y bien venido.
No está mal, para empezar, esta reveindicación de las provincias. No está demás en un mundo dominado por la ambición, la modernez y el cosmopolitismo de las grandes ciudades, y menos viniendo de un provinciano sin provincia...
Mis saludos Señor Booooz (¿Con cuantas oes y porqué?) y sea bien venido.
No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.
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